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Mostrando las entradas etiquetadas como sociedad

La Ley del Silencio

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Acabo de leer la novela Los reyes de la casa , de Delphine de Vigan, recomendada por una querida seguidora. El libro quiere denunciar el problema del sharenting , ese lamentable abuso parental -que debiera prohibirse como cualquier otro- que consiste en esas madres y/o padres patológicamente narcisistas que exponen / comparten en redes sociales toda clase de informaciones, fotos y videos de su vida privada familiar, pero sobre todo la de sus hijos pequeños. Naturalmente, los peligros y secuelas de semejante violación de la intimidad para estos niños son de todo tipo: psicológicas, sociales, legales... Pero la lectura de esta obra me ha llevado también a otro tipo de reflexiones. Y es que la autora, igual que sucede en innumerables testimonios y autobiografías de personas que publican con fines "visibilizadores" sus maltratos familiares, al final no se moja. Describe muy bien, a través de una apasionante ficción, el problema, pero no se atreve a dar el paso decisivo,...

Cómo fabricar monstru@s narcisistas

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La "monstruosidad" del ser humano reside, como sabemos, en su ego desmedido. En su narcisismo. En su ilimitada capacidad de dominar, explotar y destruir todo cuanto toca. Ahora bien, ese ego monstruoso, ese narcisismo -del que nadie se libra- no cae del cielo. No emerge del infierno. Viene, como reiteramos en este blog, de la infancia. De ese casi olvidado taller donde, en general, somos minuciosamente mal amados, mal construidos... y, en consecuencia, averiados para siempre. Dicha "avería" es precisamente nuestra monstruosidad. Pongamos algunos ejemplos. Si queremos obtener millones de mujeres aberrantes existen diversos procedimientos familiares más o menos obvios. Entre ellos: llamarlas "princesas" -y tratarlas como a tales- desde que nacen, exaltar su belleza, satisfacer sus caprichos, facilitar su escalada social, etc., pero siempre no con cariño y amor, sino desde los propios intereses egoístas, o incluso patológicos, de los padres ...

El buenismo

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No es lo mismo la bondad que el buenismo. No es igual ser una persona buena que una persona buenista. Lo primero es hermoso y deseable. Lo segundo es una neurosis peligrosa. Una buena persona es alguien honesto, de buen corazón, responsable y respetuoso consigo mismo y, por tanto, con los demás. Es incapaz de dañar a otros, pero tampoco se deja dañar por nadie. Puede ayudar a otros, pero no impone su ayuda si éstos no la piden o no la necesitan. Es comprensivo y empático, pero condena las malas conductas -propias y ajenas-. Es socialmente pacífico, pero si es preciso sabe defenderse con la fuerza necesaria. Etcétera. En otras palabras, la buena persona es ética y generalmente inofensiva... pero no inmadura ni tonta. Los sujetos buenistas son diferentes. Quieren ser "buenos", imitar a las buenas personas, etc., pero como realmente no lo son han convertido el bien y la bondad en sus muletas. En una rígida ideología. Y desde ella realizan entonces sus obras "buenistas...

Culpadores y perdonadores

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Vivimos en un mundo culpabilizador. Frente a cualquier problema, andamos siempre buscando culpables, acusándonos -o sea agrediéndonos- unos a otros, etc., sin que nadie quiera aclarar ni asumir las verdaderas responsabilidades en los asuntos. Porque confundimos la culpa con la responsabilidad. La primera es un concepto moralista, legal, que sirve para controlar y castigar. La segunda es un rasgo psicológico, una filosofía ("yo soy autor/responsable de mis acciones"), y sirve para vivir libre y eficientemente en el mundo. Un derivado de la culpa es el perdón. Los culpabilizadores exigen a los acusados que "pidan perdón", se "arrepientan", etc., como requisito para que los primeros se dignen perdonar a los segundos. O también se eleva el perdón a la categoría de virtud o incluso "terapia", aunque los culpables no se disculpen. Pero ya sabemos que mucha ge...

Los apestados

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Una de las grandes muestras de la ignorancia -por no decir estupidez- del ser humano es nuestra obsesión por "resolver" los problemas sin comprender sus causas, y sin preguntar a los causantes. Ni siquiera nos interesa. Simplemente nos lanzamos a ciegas a aplicar controles morales, legales, ideológicos, etc. contra los problemas, y a semejantes parches básicamente inútiles los llamamos con arrogancia "soluciones". Por ejemplo, "luchamos" contra la violencia, el maltrato doméstico, los trastornos mentales, el suicidio, la pederastia, las drogas, el fracaso escolar, los problemas sociales de cualquier tipo, incluso los incendios forestales, el hambre o la guerra... pero ¿cómo lo hacemos? Con reglamentos, con obligaciones o prohibiciones, con incentivos o castigos; siempre buscando (o inventando) culpables. Es decir, forzando artificialmente nuestros objetivos, sin considerar los obstáculos psicológicos, sociales, económicos, etc. que precisamente impidi...

Temas tabú

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Una persona me pregunta por qué nunca escribo sobre ciertos temas psicológicos más o menos polémicos. Mi respuesta es muy sencilla: porque está prohibido hacerlo, tácita o explícitamente. Porque así nos lo imponen las actuales dictaduras ideológicas de Occidente. Y porque las represalias contra los "desobedientes" pueden ser, como sabemos, muy duras, desde injurias en las redes sociales, agresiones físicas y multas hasta la "cancelación" profesional y social, la cárcel o incluso cosas peores. Un precio demasiado alto, sobre todo para disidentes solitarios, sólo al alcance de los superhéroes o los individuos autodestructivos. ¿Qué temas son intocables, es decir, un tabú en la Psicología? Muchos. Por ejemplo, es casi imposible cuestionar, analizar, estudiar o ni siquiera opinar sobre las posibles génesis, psicodinámicas, factores familiares y sociales, sufrimi...

La debilidad prohibida

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Si nos fijamos bien, existe una obsesión social con la "fortaleza". Por todas partes hay webs, artículos, videos, terapias, cursillos, etc. que nos hablan de resiliencia, estoicismo, relajación, empoderamiento, superación personal, excelencia, etc. El mensaje siempre es el mismo: debes ser fuerte a toda costa. Nada de quejas ni debilidades. Levanta la cabeza. Aguanta y tira adelante pase lo que pase, porque si quieres, puedes... Y este discurso, perfectamente normalizado, nos parece "positivo" y "estimulante". Pero, para mí, es justamente al revés. Pese a su bienintencionada apariencia, me parece en el fondo terriblemente duro e incluso inhumano, porque refleja una sociedad milenariamente ciega e indiferente a los sentimientos, las necesidades emocionales y los sufrimientos más hondos de las personas. El ser humano, como todos los seres vivos, es mu...

De padres viejos e hijos cuidadores

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Quien haya pasado algún tiempo en hospitales y/o geriátricos, si es un poco observador, habrá podido presenciar escenas muy poco amorosas entre algunas madres o padres viejos y su hijo/a cuidador/a. Vemos que el hij@ trata "mal" a su madre/padre: se impacienta a la mínima, le levanta la voz, lo trata con sequedad o hipocresía y/o se va casi sin mirar atrás en cuanto puede. Y es muy difícil no pensar: ¡qué malos son esta clase de hijos! ¿Cómo pueden tratar así a ancianos/as tan desvalidos? Pero entonces yo observo a los presuntamente "malvados". Examino con atención sus rostros, sus miradas, sus gestos. Y descubro fácilmente en ellos la soledad, la tristeza, el agotamiento, la ira. Me doy cuenta de que son hombres y mujeres atrapados. Obligados a cuidar de sus padres por necesidad, por deber, por sentimientos de culpa, sin afecto, sin amor alguno. ¿Por qué? Observo mejor a esas madres y padres, y obtengo mi respuesta. Tampoco ellos son cariñosos con sus...

Un mundo sin escucha

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Como bien sabemos, hoy en día casi nadie escucha a nadie. La mayoría de personas hablan, hacen, piensan, sienten... pero no escuchan a los demás. Ni siquiera les importa demasiado (o nada) lo que otros tengan que decir. Así que mucha gente parece que se "relaciona" con otras personas, pero en realidad sólo está encerrada en su propia burbuja. Lo que comienza, como casi todo, en la infancia. La mayoría de madres y padres que conocí en consulta como terapeuta, y en mi vida personal, no sabían escuchar a sus hijos. Podían cuidarlos más o menos bien, alimentarlos, vestirlos, convivir con ellos, etc., pero de algún modo nunca estaban realmente presentes con los cinco sentidos. Muchos niños se quejan, incluso por las calles o el supermercado: "¡Mamá/papá, escúchame! ¡Es que nunca me escuchas!", etc. Porque la madre o el padre, ya sea por necesidad, ...

Socorristas que no saben nadar

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¿Acudirías a un ginecólogo con cargos de violación? ¿Llevarías a tu niño/a a un psicólogo infantil pederasta? ¿Confiarías en un psiquiatra de alguna extraña secta? Sin embargo, muchas mujeres con problemas de pareja acuden a psicólogas que son feministas, desprecian a los hombres, sufren traumas con ellos o incluso padecen conflictos inconscientes con su propia feminidad. ¿Qué clase de ayuda podrán ofrecer estas "terapeutas" a las mujeres desorientadas... y no digamos a cualquier varón? Pues bien, las redes sociales y otros medios de comunicación están repletos de ellas. Esto demuestra, en mi opinión, hasta qué punto la psicología está siendo reemplazada, o lo ha sido ya, por la política. Y evidencia una vez más la cháchara irresponsable de much@s "profesionales" que ni siquiera han realizado la más mínima terapia de autoconocimiento y maduración. Lo que l...

Dolor y Miedo

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La psiquiatría actual se basa en el famoso DSM , ese catálogo de sufrimientos humanos que el libro llama "trastornos", pero que en realidad sólo son etiquetas de conveniencia que sus autores inventan (o descartan) para definir qué problemas psicoconductuales son política y económicamente "inaceptables" en cada momento. (1) Y todo ello sin explicarnos por qué la gente sufre lo que sufre, qué otros responsables podrían haber en ello, cómo podríamos aliviar esos sufrimientos (sin recurrir a fármacos o terapias esencialmente "calmantes") y, sobre todo, qué podemos hacer para prevenirlos. Si analizamos a fondo las centenares de etiquetas psiquiátricas, que también asume la Psicología,  descubriremos que la mayoría de ellas simplemente ponen nombre y describen las innumerables secuelas de sólo dos problemas humanos fundamentales: el DOLOR y el MIEDO. La mayor parte...

¿Hombres sin orgullo?

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Me entristece mucho observar cómo en las últimas décadas, por la acción combinada del feminismo radical, el progresismo/wokismo y el fascismo político de la "violencia de género", millones de hombres han sido castrados . Ya lo estaban inconscientemente ("los hombres no lloran", etc.), pero ahora también lo son conscientemente, intelectualmente, legalmente, políticamente. Soportan con mansedumbre toda clase de acusaciones, humillaciones, injusticias, atropellos, convencidos al parecer -la mayoría- de que todos estos despotismos están justificados. Apenas hay -que yo sepa- indignación, protestas organizadas, rebeliones, exigencias eficientes de un trato no sólo justo y democrático, sino mínimamente constitucional. El fanatismo misándrico sigue arrollando impunemente a los hombres, sin oposiciones significativas. ¿Por qué? Yo creo que e...

"Me too" narcisista

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Sobre el narcisismo, ese tema tan lamentablemente de moda en las redes sociales, que casi siempre se usa para acusar al otro/a (pues quien lo señala acostumbra a creerse "inocente"), quisiera aportar aquí algunas notas breves que quizá puedan aclarar algunas cosas. 1. En primer lugar, todos los seres humanos somos, sin excepción , más o menos narcisistas. ¿Quién no es más o menos vanidoso, egoísta, en ocasiones desconsiderado, manipulador, agresivo, etc.? 2. El narcisismo es, como ya se ha dicho otras veces en este blog, un mecanismo de defensa (formado en la infancia) y, por lo tanto, una herramienta de supervivencia, de abuso, de violencia, etc. La Historia humana, continuamente sobrecargada de violencias y crímenes de todo tipo, es un buen ejemplo de ello. 3. El narcisismo no tiene sexo . Hombres y mujeres lo somos igualmente, aunque a menudo lo expresamos en distintas formas y ...

¿Por qué tanta locura?

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La locura (1) del ser humano, tanto en sentido individual como colectivo, siempre ha existido. Pero observamos en Occidente en las últimas décadas, pese a disfrutar de tiempos de "paz y bienestar", una aparente multiplicación de los trastornos mentales y, desde luego, una creciente normalización, publicidad e incluso prestigio social de algunos de ellos. Los problemas psicológicos de todo tipo permean las ideologías, la política, las leyes, las costumbres, las artes... Toda la sociedad parece estar enloqueciendo "aún más" de lo habitual. Y una pregunta sería: ¿por qué? Ya sabemos (2) que la mayoría de trastornos mentales no son enfermedades físicas como la hepatitis o el cáncer, sino secuelas de vivencias traumáticas, generalmente desde la infancia, que afectan a la personalidad, el corazón, el alma de las personas. Cuando ...

Entrevista a José Luis Cano

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José Luis es mi marido y amigo, o viceversa, y también hemos sido colegas -psicoterapeutas- durante muchos años, trabajando por separado. Guardando cada uno el debido secreto profesional sobre sus pacientes, hemos disfrutado de innumerables y enriquecedores debates sobre psicología y psicoterapia, sobre teorías y resultados, sobre técnicas y éticas, y sobre mil cosas más. Y seguimos haciéndolo cada vez que nos planteamos un nuevo tema para este blog, como antes para otros blogs o redes sociales, o cada vez que comprobamos la lamentable degradación de la psicología y del mundo. Pese a nuestras diferencias, siempre hemos estado de acuerdo en lo esencial. ¿Y qué es lo "esencial"? Pues se nos ha ocurrido resumirlo aquí planteándolo en forma de "entrevista" escrita. Yo pregunto a José Luis y él, que tiene más experiencia que yo como escritor, responde....

No hay enfermos, sólo víctimas

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Si alguien te rompe una pierna y por ello sufres una cojera el resto de tu vida, nadie llamará a tu cojera "trastorno" y mucho menos "enfermedad", sino sencillamente secuela . La secuela de un traumatismo, de una agresión. Y tú no eres en absoluto un "trastornado", sino una victima . ¿Por qué, entonces, si alguien te rompe el corazón (generalmente en la infancia) y sufres por ello secuelas, sufrimientos crónicos (miedos, ansiedades, depresiones, adicciones, tocs, problemas de personalidad...), la sociedad y sus expertos te consideran trastornado o enfermo, ya sea por causas genéticas, neuroquímicas o cognitivo-conductuales, pero nunca víctima? Personalmente, tengo muy claro que la mayoría de problemas emocionales, psicoconductuales, mentales, eso que solemos llamar en este blog, en términos psicodinámicos, las "neurosis", son secuelas traumáticas de vidas dolorosas. Y que no hay, por tanto, enfermo...

Intimidad y privacidad

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En esta era de descomposición en todos los órdenes (psicológico, social, ético/estético, político, económico...), parece algo extemporáneo hablar de valores "antiguos" como los de respeto, amor, bien, mal, verdad, belleza... Pese a que todos ellos son indispensables no ya para la salud mental y social, sino para la supervivencia humana. Sin embargo, quiero exponer aquí brevemente dos de esos valores "oxidados", por no decir casi olvidados: la intimidad y la privacidad . La intimidad es la capacidad de una persona de establecer pleno contacto (ya sea emocional, físico o intelectual) con otra, sin distracciones ni interferencias de ningún tipo. La privacidad es el espacio mínimo de seguridad que permite a dicha persona descansar y protegerse de las asechanzas externas, sin que nadie tenga derecho a invadirla. Ambas, intimidad y privacidad, se aprenden obviamente en las infancias amoro...

La politización social

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Como bien sabemos, nuestro mundo esta absolutamente politizado. Es decir, desde el siglo XX todos los asuntos humanos, públicos o privados, son evaluados en términos exclusivamente ideológicos, políticos, etc. Desde las cuestiones sociales más triviales hasta la vida sexual de la gente y la intimidad de los consultorios psicológicos. De este modo, ya casi nada se entiende de forma abierta o imparcial, sino siempre polarizada : o encaja o no encaja con los dogmas políticos vigentes. Y, así, a casi nadie le interesa ya la verdad, evidencia o falsedad de cualquier cosa (lo que antes percibíamos fácilmente con aquello que llamábamos "objetividad", "realismo" o incluso simple "sentido común"), sino sólo si coincide o no con lo "políticamente correcto". La politización  social está completamente normalizada porque nos parece la exp...

La falsa adaptación

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Oímos continuamente que debemos "adaptarnos" a las situaciones desagradables que no podemos cambiar. Parece un consejo muy sabio, avalado además por las religiones, el estoicismo de moda, la psicología cognitivo-conductual, etc. Pero, bien mirado, quizá tal consejo oculte a veces una trampa. Y es que, en mi opinión, a menudo se tergiversa el concepto de "adaptación" para convertirlo en un sinónimo de sometimiento . Adaptarnos significa, en principio, adecuarnos, acomodarnos libremente a algo para mayor beneficio de todas las partes. Sin embargo, cuando se nos pide -e incluso exige- que nos "adaptemos" a situaciones impuestas por otros que nos perjudican, lo que realmente se nos manda es que las aceptemos sin rechistar, sin resistencias; que nos sometamos a lo establecido. En estos casos, el término "adaptarse" es un mero e hipócrita eufemismo. El mundo está hecho de abusos e injusticias en todos los ámbitos (familia, socieda...

La IA: ¿juguete o arma?

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A mucha gente le fascina la IA por sus evidentes ventajas: su velocidad y (casi) perfección, su ilusión de inteligencia y "humanidad", sus ingentes posibilidades en todos los campos... Muchos también vemos su lado oscuro: su colosal consumo de recursos, su utilización masiva para el control social y la guerra, la extinción progresiva de todo trabajo que no sea exclusivamente manual, la atrofia psicocultural que producirá, los tremendos cambios sociales que derivarán de todo esto, etc. Y ello pese a que la IA no es más "inteligente" que un mero ordenador: se trata sólo de billones de datos organizándose mediante hábiles programaciones humanas ("algoritmos"), tal como millares de imágenes fijas, al moverse a razón de 24 por segundo, generan esa ilusión "viva" que llamamos cine. Pero la cuestión es: ¿superan las ventajas de la IA a sus inconvenientes? ¿Se ha inventado para el bien social o para otros fines? ¿Es, en otras palabras, una herramienta o...