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Mostrando las entradas etiquetadas como locura

El caso de Lindsay Clancy... o el poder del deseo

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El actual y famoso juicio contra Lindsay Clancy , la asesina de sus tres hijos pequeños, merece una pequeña reflexión sobre la relación entre las acciones criminales y los trastornos mentales. ¿Son éstos tan determinantes como a menudo se supone? En mi opinión y desde un enfoque psicodinámico, invocar un trastorno mental -ya sea de tipo neurótico, psicótico, etc.- como causa o, al menos, "atenuante" de una acción delictiva no tiene demasiado sentido. Porque los trastornos mentales sólo expresan dolorosos conflictos inconscientes del sujeto, mientras que las acciones criminales obedecen, tanto en locos como en cuerdos, a deseos específicos. En este caso, matar a los hijos. Esto significa que, al margen de la "conciencia del bien y del mal" que tenga o no el delincuente en el momento de su acción, o de si actuó fría y calculadamente o bien bajo la influencia de impulsos patológicos, drogas, etc., el motor final de su conducta es que DESEABA realizarla. Por los moti...

Cómo fabricar monstru@s narcisistas

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La "monstruosidad" del ser humano reside, como sabemos, en su ego desmedido. En su narcisismo. En su ilimitada capacidad de dominar, explotar y destruir todo cuanto toca. Ahora bien, ese ego monstruoso, ese narcisismo -del que nadie se libra- no cae del cielo. No emerge del infierno. Viene, como reiteramos en este blog, de la infancia. De ese casi olvidado taller donde, en general, somos minuciosamente mal amados, mal construidos... y, en consecuencia, averiados para siempre. Dicha "avería" es precisamente nuestra monstruosidad. Pongamos algunos ejemplos. Si queremos obtener millones de mujeres aberrantes existen diversos procedimientos familiares más o menos obvios. Entre ellos: llamarlas "princesas" -y tratarlas como a tales- desde que nacen, exaltar su belleza, satisfacer sus caprichos, facilitar su escalada social, etc., pero siempre no con cariño y amor, sino desde los propios intereses egoístas, o incluso patológicos, de los padres ...

¿Por qué tanta locura?

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La locura (1) del ser humano, tanto en sentido individual como colectivo, siempre ha existido. Pero observamos en Occidente en las últimas décadas, pese a disfrutar de tiempos de "paz y bienestar", una aparente multiplicación de los trastornos mentales y, desde luego, una creciente normalización, publicidad e incluso prestigio social de algunos de ellos. Los problemas psicológicos de todo tipo permean las ideologías, la política, las leyes, las costumbres, las artes... Toda la sociedad parece estar enloqueciendo "aún más" de lo habitual. Y una pregunta sería: ¿por qué? Ya sabemos (2) que la mayoría de trastornos mentales no son enfermedades físicas como la hepatitis o el cáncer, sino secuelas de vivencias traumáticas, generalmente desde la infancia, que afectan a la personalidad, el corazón, el alma de las personas. Cuando ...