La importancia del buen padre (y 4): viaje a la heterosexualidad
Una buena madre es indispensable para el sano desarrollo psicológico de las personas. Pero un "exceso" de madre puede ser, como sabemos, muy tóxico. Lo llamamos "enmadramiento", codependencia madre-hijo/a o incluso "fusión" patológica. Por eso, igual que los demás mamíferos, el ser humano necesita que a partir de cierto momento la madre realice el gradual destete físico y, sobre todo, emocional, del niño/a. Lo que significa renunciar a seguir siendo el centro absoluto en su vida para permitirle acceder, vincularse psicoafectivamente con otras personas. Comenzando generalmente con el padre. El padre no sólo es, en efecto, una persona distinta de la madre, sino también de sexo opuesto. Esto es fundamental para los niños y niñas, pues les enseña que, además de mamá, hay también otras formas de ser, de actuar, de relacionarse y amar. Y ello les resultará determinante en su maduración psicosexual. (1) Para el niño varón, el padre es obviamente un e...