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La Ley del Silencio

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Acabo de leer la novela Los reyes de la casa , de Delphine de Vigan, recomendada por una querida seguidora. El libro quiere denunciar el problema del sharenting , ese lamentable abuso parental -que debiera prohibirse como cualquier otro- que consiste en esas madres y/o padres patológicamente narcisistas que exponen / comparten en redes sociales toda clase de informaciones, fotos y videos de su vida privada familiar, pero sobre todo la de sus hijos pequeños. Naturalmente, los peligros y secuelas de semejante violación de la intimidad para estos niños son de todo tipo: psicológicas, sociales, legales... Pero la lectura de esta obra me ha llevado también a otro tipo de reflexiones. Y es que la autora, igual que sucede en innumerables testimonios y autobiografías de personas que publican con fines "visibilizadores" sus maltratos familiares, al final no se moja. Describe muy bien, a través de una apasionante ficción, el problema, pero no se atreve a dar el paso decisivo,...

El caso de Lindsay Clancy... o el poder del deseo

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El actual y famoso juicio contra Lindsay Clancy , la asesina de sus tres hijos pequeños, merece una pequeña reflexión sobre la relación entre las acciones criminales y los trastornos mentales. ¿Son éstos tan determinantes como a menudo se supone? En mi opinión y desde un enfoque psicodinámico, invocar un trastorno mental -ya sea de tipo neurótico, psicótico, etc.- como causa o, al menos, "atenuante" de una acción delictiva no tiene demasiado sentido. Porque los trastornos mentales sólo expresan dolorosos conflictos inconscientes del sujeto, mientras que las acciones criminales obedecen, tanto en locos como en cuerdos, a deseos específicos. En este caso, matar a los hijos. Esto significa que, al margen de la "conciencia del bien y del mal" que tenga o no el delincuente en el momento de su acción, o de si actuó fría y calculadamente o bien bajo la influencia de impulsos patológicos, drogas, etc., el motor final de su conducta es que DESEABA realizarla. Por los moti...

Cómo fabricar monstru@s narcisistas

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La "monstruosidad" del ser humano reside, como sabemos, en su ego desmedido. En su narcisismo. En su ilimitada capacidad de dominar, explotar y destruir todo cuanto toca. Ahora bien, ese ego monstruoso, ese narcisismo -del que nadie se libra- no cae del cielo. No emerge del infierno. Viene, como reiteramos en este blog, de la infancia. De ese casi olvidado taller donde, en general, somos minuciosamente mal amados, mal construidos... y, en consecuencia, averiados para siempre. Dicha "avería" es precisamente nuestra monstruosidad. Pongamos algunos ejemplos. Si queremos obtener millones de mujeres aberrantes existen diversos procedimientos familiares más o menos obvios. Entre ellos: llamarlas "princesas" -y tratarlas como a tales- desde que nacen, exaltar su belleza, satisfacer sus caprichos, facilitar su escalada social, etc., pero siempre no con cariño y amor, sino desde los propios intereses egoístas, o incluso patológicos, de los padres ...

Ladronas de hijos

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En mis años como psicoterapeuta tuve ocasión de comprobar algo que, aunque es bien sabido, es muy poco mencionado: la gran frecuencia con que las mujeres "obligan" a los hombres a tener hijos. Mejor dicho, a que ellos, aunque no lo deseen, les "regalen" a ellas un hijo. Las conviertan en "madres" (y ellos sean, por tanto, "padres" forzados). Lo que me parece una forma bastante deshonesta de "robar" hijos a los hombres. O, dicho más crudamente, de violarlos . Estas mujeres, sin duda dañadas y por ello aferradas neuróticamente a la fantasía de ser madres para así paliar sus malestares internos, usan toda clase de trucos conscientes o inconscientes para obtener lo que desean. Por ejemplo: atosigar al hombre con su obsesiva petición culpabilizarlo y/o denigrarlo por no desear lo mismo que ellas ("no me quieres", "eres un egoísta", "un irresponsable", etc.) chantajearlo (achac...

El buenismo

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No es lo mismo la bondad que el buenismo. No es igual ser una persona buena que una persona buenista. Lo primero es hermoso y deseable. Lo segundo es una neurosis peligrosa. Una buena persona es alguien honesto, de buen corazón, responsable y respetuoso consigo mismo y, por tanto, con los demás. Es incapaz de dañar a otros, pero tampoco se deja dañar por nadie. Puede ayudar a otros, pero no impone su ayuda si éstos no la piden o no la necesitan. Es comprensivo y empático, pero condena las malas conductas -propias y ajenas-. Es socialmente pacífico, pero si es preciso sabe defenderse con la fuerza necesaria. Etcétera. En otras palabras, la buena persona es ética y generalmente inofensiva... pero no inmadura ni tonta. Los sujetos buenistas son diferentes. Quieren ser "buenos", imitar a las buenas personas, etc., pero como realmente no lo son han convertido el bien y la bondad en sus muletas. En una rígida ideología. Y desde ella realizan entonces sus obras "buenistas...

¿Qué son los traumas infantiles?

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Demasiada gente, influida por las películas y los medios de comunicación, sigue creyendo que los traumas infantiles sólo son los grandes daños causados por grandes cosas, por ejemplo, grandes violencias, abusos sexuales, grandes humillaciones o abandonos, etc. Pero no siempre es así. Muy a menudo la falta de lo emocionalmente esencial y/o las pequeñas heridas cotidianas, esas que casi nadie ve pero repetidas durante mucho tiempo, pueden causar iguales o incluso mayores estragos. Aunque hay que saber mirarlas. Hay que poder/querer ver, oír, reconocer el problema. Por ejemplo, he visto a muchos niños cuyas miradas, gestos, actitudes, tristezas, miedos, rabias, nerviosismos, pasividades, hiperactividades, apegos y desapegos, gritos, silencios, dibujos, juegos, etc.,  expresan casi todo lo que les está pasando por dentro. Y muchas madres me han confesado cómo sus hijos (de entre 5 y 9 años) les dicen, les "diagnostican" explícita y claramente sus quejas y sufrimientos, con ...

Culpadores y perdonadores

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Vivimos en un mundo culpabilizador. Frente a cualquier problema, andamos siempre buscando culpables, acusándonos -o sea agrediéndonos- unos a otros, etc., sin que nadie quiera aclarar ni asumir las verdaderas responsabilidades en los asuntos. Porque confundimos la culpa con la responsabilidad. La primera es un concepto moralista, legal, que sirve para controlar y castigar. La segunda es un rasgo psicológico, una filosofía ("yo soy autor/responsable de mis acciones"), y sirve para vivir libre y eficientemente en el mundo. Un derivado de la culpa es el perdón. Los culpabilizadores exigen a los acusados que "pidan perdón", se "arrepientan", etc., como requisito para que los primeros se dignen perdonar a los segundos. O también se eleva el perdón a la categoría de virtud o incluso "terapia", aunque los culpables no se disculpen. Pero ya sabemos que mucha ge...

Los apestados

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Una de las grandes muestras de la ignorancia -por no decir estupidez- del ser humano es nuestra obsesión por "resolver" los problemas sin comprender sus causas, y sin preguntar a los causantes. Ni siquiera nos interesa. Simplemente nos lanzamos a ciegas a aplicar controles morales, legales, ideológicos, etc. contra los problemas, y a semejantes parches básicamente inútiles los llamamos con arrogancia "soluciones". Por ejemplo, "luchamos" contra la violencia, el maltrato doméstico, los trastornos mentales, el suicidio, la pederastia, las drogas, el fracaso escolar, los problemas sociales de cualquier tipo, incluso los incendios forestales, el hambre o la guerra... pero ¿cómo lo hacemos? Con reglamentos, con obligaciones o prohibiciones, con incentivos o castigos; siempre buscando (o inventando) culpables. Es decir, forzando artificialmente nuestros objetivos, sin considerar los obstáculos psicológicos, sociales, económicos, etc. que precisamente impidi...

Pero ¿qué es el amor?

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Pocas palabras hay más deformadas, confundidas, manoseadas o idealizadas que la del "amor". Particularmente el amor de pareja. Para unos es un mero sentimiento, para otros son "mariposas en el estómago", para otros es deseo sexual encubierto, o cosa de la biología, las hormonas, los instintos... O también, según algunos, es un apego, un vínculo, un esfuerzo para procurar el "bien del otro", un compromiso "para toda la vida", incluso un deber... Para mí, sin embargo, el amor de pareja puede tener un poco de todo esto. Pero ello sólo será posible sobre una base inconsciente de la que casi nunca se habla: las neurosis compatibles . El amor es, en efecto, una neurosis compatible. No una mera relación de personalidades y gustos afines, etc., sino sobre todo un conjunto de psicodinámicas inconscientes (heridas, carencias, miedos, anhelos, hostilidades...) compatibles / complementarias con las psicodinámicas inconscientes de la otra persona. Cu...

Temas tabú

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Una persona me pregunta por qué nunca escribo sobre ciertos temas psicológicos más o menos polémicos. Mi respuesta es muy sencilla: porque está prohibido hacerlo, tácita o explícitamente. Porque así nos lo imponen las actuales dictaduras ideológicas de Occidente. Y porque las represalias contra los "desobedientes" pueden ser, como sabemos, muy duras, desde injurias en las redes sociales, agresiones físicas y multas hasta la "cancelación" profesional y social, la cárcel o incluso cosas peores. Un precio demasiado alto, sobre todo para disidentes solitarios, sólo al alcance de los superhéroes o los individuos autodestructivos. ¿Qué temas son intocables, es decir, un tabú en la Psicología? Muchos. Por ejemplo, es casi imposible cuestionar, analizar, estudiar o ni siquiera opinar sobre las posibles génesis, psicodinámicas, factores familiares y sociales, sufrimi...