Culpadores y perdonadores

Vivimos en un mundo culpabilizador. Frente a cualquier problema, andamos siempre buscando culpables, acusándonos -o sea agrediéndonos- unos a otros, etc., sin que nadie quiera aclarar ni asumir las verdaderas responsabilidades en los asuntos. Porque confundimos la culpa con la responsabilidad. La primera es un concepto moralista, legal, que sirve para controlar y castigar. La segunda es un rasgo psicológico, una filosofía ("yo soy autor/responsable de mis acciones"), y sirve para vivir libre y eficientemente en el mundo.

Un derivado de la culpa es el perdón. Los culpabilizadores exigen a los acusados que "pidan perdón", se "arrepientan", etc., como requisito para que los primeros se dignen perdonar a los segundos. O también se eleva el perdón a la categoría de virtud o incluso "terapia", aunque los culpables no se disculpen. Pero ya sabemos que mucha gente sólo finge que perdona. Pues ¿qué significa realmente perdonar? Se trata, en mi opinión, de un proceso generalmente lento y difícil que lleva a algunas víctimas/ofendidos a comprender a fondo a sus victimarios/ofensores, hasta el punto de que el rencor de las víctimas se desvanece por sí solo. Por ello, muchas personas que dicen "te perdono" se engañan, pues siguen por dentro llenas de dolor, resentimiento y, en el fondo, orgullo herido.

A la inversa, a menudo quien se "arrepiente" y pide perdón también se engaña, pues sólo lo dice por miedo o interés, ya que ¿qué es realmente pedir perdón? Es responsabilizarnos, asumir con empatía el daño causado, y sufrir el dolor natural derivado de ello. (1) Lo que no significa necesariamente que nos sintamos moralmente "culpables", pues a veces dañamos sin mala intención o incluso sin saberlo. Naturalmente, las verdaderas disculpas implican realizar las debidas reparaciones, mejorar nuestras conductas, etc.

¿Cuántas personas son capaces de pedir perdón o perdonar sinceramente?

Pero la sociedad culpabilizadora tiene sus contradicciones. Por ejemplo, si el culpable demostrado y multirreincidente es la familia (la madre, los padres en general, etc.), entonces no se les acusa de mayor cosa, ni se les exige arrepentimiento y disculpas. Al revés, ¡son las víctimas/ofendidos quienes deben perdonar unilateralmente a sus victimarios/ofensores, o incluso disculparse si no lo hacen! (2) Y lo mismo sucede en otros ámbitos de la sociedad y la política. En materia de culpabilizaciones, arrepentimientos y perdones todo es obligatorio u opcional... según la identidad y/o el poder de las personas involucradas. (3)

Creo, en fin, que el problema del moralismo de la culpa y el perdón es que, además de ser básicamente hipócrita, manipulador y a menudo injusto, olvida lo esencial de una vida sana y libre: el cultivo de la responsabilidad individual y social.

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1. Ver Culpa buena, culpa mala

2. Ver Sí hay culpables

3. Lo vemos a diario en el doble rasero con que suelen juzgarse las mismas acciones según los acusados sean ricos o pobres, hombres o mujeres, políticos de un partido o de otro, etc.

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