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Mostrando las entradas etiquetadas como pareja

Ladronas de hijos

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En mis años como psicoterapeuta tuve ocasión de comprobar algo que, aunque es bien sabido, es muy poco mencionado: la gran frecuencia con que las mujeres "obligan" a los hombres a tener hijos. Mejor dicho, a que ellos, aunque no lo deseen, les "regalen" a ellas un hijo. Las conviertan en "madres" (y ellos sean, por tanto, "padres" forzados). Lo que me parece una forma bastante deshonesta de "robar" hijos a los hombres. O, dicho más crudamente, de violarlos . Estas mujeres, sin duda dañadas y por ello aferradas neuróticamente a la fantasía de ser madres para así paliar sus malestares internos, usan toda clase de trucos conscientes o inconscientes para obtener lo que desean. Por ejemplo: atosigar al hombre con su obsesiva petición culpabilizarlo y/o denigrarlo por no desear lo mismo que ellas ("no me quieres", "eres un egoísta", "un irresponsable", etc.) chantajearlo (achac...

Pero ¿qué es el amor?

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Pocas palabras hay más deformadas, confundidas, manoseadas o idealizadas que la del "amor". Particularmente el amor de pareja. Para unos es un mero sentimiento, para otros son "mariposas en el estómago", para otros es deseo sexual encubierto, o cosa de la biología, las hormonas, los instintos... O también, según algunos, es un apego, un vínculo, un esfuerzo para procurar el "bien del otro", un compromiso "para toda la vida", incluso un deber... Para mí, sin embargo, el amor de pareja puede tener un poco de todo esto. Pero ello sólo será posible sobre una base inconsciente de la que casi nunca se habla: las neurosis compatibles . El amor es, en efecto, una neurosis compatible. No una mera relación de personalidades y gustos afines, etc., sino sobre todo un conjunto de psicodinámicas inconscientes (heridas, carencias, miedos, anhelos, hostilidades...) compatibles / complementarias con las psicodinámicas inconscientes de la otra persona. Cu...

La "caja negra" de la infidelidad

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Cuando un tren descarrila o un avión se cae, lo primero que solemos hacer es analizar su famosa caja negra y averiguar qué pasó. ¿Fue un fallo humano o mecánico? ¿Fue el conductor o el personal de control? ¿Se trató de un error de fabricación, de materiales, de mantenimiento...? Sin embargo, cuando una persona descubre la dolorosa infidelidad de su pareja, lo más frecuente es que sólo hayan grandes reproches, gritos o llantos, y urgentes exigencias de ruptura. ¿Así de fácil? ¿Así de tonto? ¿Por qué? Cuando el infiel es el hombre, lo más común es odiarlo y exclamar cosas como "me ha engañado, todos los hombres son iguales, no me quería, no lo voy a perdonar en la vida, no te puedes fiar de ninguno de ellos...", etc. Cuando la infiel es una mujer lo más habitual es enfurecerse y decir cosas como "no lo entiendo, se lo he dado todo, nunca lo hubiera imaginado, m...

La culpable es la niñera

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The Nanny , Seth Holt, 1965 Muchas mujeres culpan de sus desdichas amorosas a los hombres, acusándolos de egoístas, infieles, insensibles, abandonadores, inmaduros, adictos, etc. No piensan ni por un momento en qué medida pueden ellas mismas contribuir a todo eso, siendo por ejemplo también, aunque de maneras más sutiles o normalizadas socialmente, indiferentes, insensibles, infieles, abandonadoras, inmaduras, adictas... O en qué grado quizá se equivocaron eligiendo al hombre inadecuado ignorando las señales, actitudes, conductas, etc., que a menudo son evidentes para cualquiera y de las que, a veces, incluso fueron prevenidas. Pero la verdadera cuestión no es esta. La cuestión verdaderamente importante es que los éxitos o fracasos de las relaciones de pareja no dependen de ser hombres o mujeres, sino de la neurosis íntima de cada uno y, en particular, del modo de vinculación psicoafectiva de la que somos capaces. Y esto se aprende siempre en la infan...

El amor real

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Siempre me ha sonado mal esa extraña afirmación de que el amor consiste en "hacer feliz" al otro (pareja, personas que sufren, etc.). Por ejemplo, en las viejas películas románticas el chico enamorado siempre le dice a la chica: "quiero casarme contigo y hacerte feliz". Supongo que al decir eso confundían el amor real con el amor moralista, "ideal", siempre asociado al altruismo, hacer el bien a los demás, etc. Pero creo que esta confusión sólo puede causar problemas en cualquier relación. Por distintos motivos, entre ellos: Nadie puede hacer feliz a nadie. Por la sencilla razón de que la "felicidad" es un estado interior -transitorio o estable- que deriva espontáneamente de la personalidad, vivencias, salud mental, etc. de la propia persona. Que, además y desgraciadamente, no suele tener demasiado control sobre sí misma. Y mucho menos los demás. Nadie "debe" hacer feliz a nadie. Porque entonces el amor ya no sería un fenómeno na...

Sexo y amor

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El sexo forma parte de nuestra personalidad. "Dime cómo eres y te diré cómo es tu vida sexual". Y al contrario. No es, como muchos nos dicen, un mero placer, o un simple catálogo de juegos, posturas, frecuencias o incluso modas más o menos divertidas que todos "deberíamos" probar... El sexo es, ante todo, una forma de expresión . Y es una pena que tantísimas personas lo desconozcan o prefieran olvidarlo. Por debajo de cualquier actividad sexual subyace siempre la necesidad de amor. La necesidad de contacto, de vínculo, de afecto (salvo narcisismos patológicos, que usan el sexo como herramienta de poder, agresión, etc.). Por tanto, cualquier dificultad en estos aspectos repercutirá inmediatamente en nuestra vida sexual, ya sea por defecto o por exceso. A veces limitándonos, apartándonos, incluso renunciando a la actividad sexual; o a veces empujándonos superficial, compulsivamente a ella. En este...

La disponibilidad amorosa

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El amor sin cuidados no es amor. Y un aspecto esencial de cualquier cuidado verdadero es la disponibilidad (o presencia) amorosa. La disponibilidad amorosa es, en mi opinión, un asunto bastante subestimado y por ello su carencia está demasiado normalizada. Sin embargo, se trata de algo tan importante como nuestra capacidad real, tanto consciente como inconsciente, de permanecer accesibles, abiertos, presentes, disponibles para atender la mayoría de demandas psicoafectivas de la persona amada. De lo contrario, ¿de qué nos serviría, por ejemplo, una madre, amigo o pareja que casi nunca nos respondiera al teléfono, o no supiera escuchar y comprendernos, o rara vez tuviese "tiempo" para vernos, cuidarnos o acariciarnos, etc.? Es cierto que hay muchos factores que pueden dificultar nuestra disponibilidad. Por ejemplo, nuestra propia neurosis, la falta real de tiempo, las rutinas y estreses cotidianos, la existencia de otras prioridades o afectos, etc. Pero es importan...

La verdad del "contacto cero"

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Últimamente leemos con frecuencia que, si tomamos la decisión de romper con la familia, la pareja o cualquier otra persona/s que nos daña sin remedio, es mejor evitar toda relación con ella. Necesitamos lo que se denomina "contacto cero". Y se nos sugiere que, simplemente con esta medida, no sólo nos quitaremos el problema de encima, sino que también nos repondremos de nuestras heridas.. Pero ¿realmente es así? Es cierto que no es posible sanar sin abandonar el círculo tóxico que nos enferma. Nadie puede negarlo. Pero la experiencia nos enseña que, en muchos casos, no es suficiente. Por ejemplo, en las relaciones de pareja, cuando su toxicidad fue una excepción, una anécdota en la vida de la persona, el contacto cero sí proporcionará a ésta alivio, liberación, el regreso al bienestar anterior a emparejarse. Pero en las relaciones tóxicas (familiares, de pareja, etc.) que forman parte de determinadas formas neur...

Mujeres que no aman a los hombres

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Tengo 55 años. Durante mucho tiempo me creí todos los mitos de la feminidad inculcados por la filosofía, la sociedad, el cine, etc., sobre la supuesta "naturaleza" llena de sensibilidad, espiritualidad, afectividad, ternura, amor y sacrificio... de las mujeres. Después nos lavaron el cerebro, también el mío, desde la política y los medios de comunicación con los mitos feministas, sobre la naturaleza oprimida, explotada, agredida, etc. de las mujeres. Tanto me lo creí que me hice feminista y me invitaron a participar en una de sus revistas, anexa a un partido comunista. Pero algo en todo aquel mundo me disgustaba profundamente, me producía un rechazo instintivo, y no tardé en comprender que era la terrible agresividad con que se expresaban mis compañeras. También me fui dando cuenta que todo lo relativo a lo "FEMI" parecía tener siempre una importancia máxima, distinta, como si no existiera en el mundo casi ningún otro ...

"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!"

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"Si tengo que pedírtelo, ¡ya no lo quiero!" Es una famosa frase que circula por internet, contenida en una carta de Frida Kahlo a Diego Rivera, y que también oigo a menudo en boca de algunas de mis pacientes. Es un frase muy "femenina". Típica de mujeres que pretenden que su pareja (generalmente un hombre) conozca de antemano y detalladamente todos sus deseos, todas sus necesidades, y las complazca "debidamente". Lo que denota un alto nivel de egocentrismo y arrogancia. Para estas mujeres, en la relación de pareja no hace falta expresar nada, comunicar nada al otro. Cualquier deseo o necesidad se dan por entendidos , y cualquier tardanza o error en su cumplimiento por parte del hombre es interpretada de inmediato, sin escuchar los motivos del otro, como falta de "interés", de "detallismo" o de "amor". A lo que sigue, casi siempre, una interminable cadena de reproches....

Sobre la ingenuidad de los hombres

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Observo con tristeza, en mi consulta y en la vida en general, hasta qué punto muchos hombres mendigan patéticamente el "amor" de las mujeres. Y lo mendigan hasta resignarse a llevar vidas  indignas, en algunos casos  incluso miserables. He visto a hombres fuertes, respetados, trabajando en puestos bien pagados, casados con mujeres que, a sus espaldas, no dejan de criticarlos, de invitar a sus parientes y amigos (pero se niegan a que su pareja invite a los suyos), de comprarlo todo a su gusto, de despilfarrar cuanto quieren y que cada fin de semana se convierten en perfectas tiranas ordenándoles innumerables arreglos y bricolages que deben hacerse "¡ya!". Ellos callan y aguantan y, en algunos casos, se atreven a protestar sin mucho convencimiento: "¡y no me pegues!" He visto a hombres que me vienen muy  ilusionados porque han conocido a una "mujer fantástica", pero cuando me explican los ...

¡No le pidas peras al olmo!

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Muchísimas personas no son felices con sus parejas porque esperan o exigen de él/ella muchas cosas que éstas jamás les darán . Y no porque no quieran o porque sean "malas" o "egoístas", como acostumbra a decirse, sino porque no está en su naturaleza o su neurosis específica. Y nunca lo estarán. Obsesionarse con reclamarles ciertas cosas es, por tanto, como pedirle peras al olmo. Es una dolorosa locura íntima. Es, en definitiva, no saber con quién estás . Y quienes más exigen y sufren porque el otro "no les quiere" son los que menos conocen esta obviedad porque son, precisamente, las personas más maltratadas, las que más sufrieron en su infancia y, por lo tanto, las más neuróticas y/o narcisistas. Pero, nos guste o no, los demás son como son, dependiendo de su biografía, exactamente igual que nosotros. No son como necesitamos o nos gustaría que fuesen. Ésta es una de las lecciones más imprescindibles...

El síndrome del salvador

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Todos sabemos que hay personas, sobre todo mujeres, que viven siempre ocupándose y preocupándose por los demás (familia, pareja,  cuestiones sociales, animales...). Personas que se embarcan en todo tipo de cruzadas y por lo que, en principio, podrían parecer admirables, pero que, vistas con ojos psicodinámicos, no lo son. Por eso las llamamos "salvadoras". Porque se trata de  neuróticos/as afectados por una especie de "síndrome del salvador". Lo primero que observamos en ellas es que tienden a olvidarse de sí mismas, no muestran contacto con su interior, con sus verdaderos sentimientos y necesidades. Suelen expresarse con dificultad porque ignoran lo que sienten, y también sufren una gran inseguridad inconsciente por miedo al abandono. Por eso toda su vida es una representación, son como creen que los demás esperan que sean . Este priorizar las necesidades ajenas sobre las propias, aunque aparentemente ...

El triángulo amoroso

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Cuando el miembro de una pareja se relaciona de forma íntima y estable con otra persona, con el pleno conocimiento de las tres partes, estamos ante un triángulo amoroso. Y la principal y dolorosa característica de esta relación es la incapacidad neurótica de todos sus miembros de poner fin a tan incómoda situación. El iniciador del triángulo suele ser una persona con importantes problemas afectivos o de apego, de modo que no puede mantener un solo vínculo. No es feliz con su pareja y entonces se enamora de otra persona, sólo para descubrir que esta nueva relación tampoco le satisface plenamente. No se trata de una mera infidelidad, evasión, desahogo, etc. (Estos son otros temas).  Se trata de la búsqueda inconsciente de un "complemento" a lo que ya tiene, pues no encuentra una satisfacción suficiente con nadie. La persona que inició el triángulo suele hallarse sometida, naturalmente, a gra...

¿Amor o droga?

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El enamoramiento es una droga. Enamorarnos significa idealizar, soñar, confundirnos. Revela nuestras carencias, nuestras ansias de ser salvados, de ser queridos y admirados, hasta el punto de sacrificar cualquier realidad a este sueño dorado. Realmente cuanto más vacíos y desesperados nos sentimos, más intensos suelen ser nuestros enamoramientos. ¡Y aunque el peligro es evidente, deseamos enamorarnos y que se enamoren de nosotros! Y así nos va. El enamoramiento es también el modo de fuga más barato, popular y placentero que podemos hallar, el más socialmente aceptado. De hecho, y al revés de lo que sucede con las demás drogas, si no eres adicto al enamoramiento eres considerado un bicho raro. Enamorarse es casi obligatorio. El enamoramiento está por todas partes, lo encontramos hasta en la más insignificante historia televisiva, literaria o del cine. ¿Existe alguna película que no incluya la t...

Miedo al abandono

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El miedo al abandono es un síntoma muy frecuente de muchos trastornos neuróticos. Su origen es el abandono emocional temprano, que provoca en el niño una sensación de desprotección que puede marcar toda su existencia. Esto es así porque, al nacer, los seres humanos somos extremadamente dependientes. Necesitamos de nuestros cuidadores para sobrevivir, para obtener esa seguridad interior capaz de prevenir ese "terror oral" (de bebés asustados) que tantos adultos nunca lograrán superar. Por eso, siempre que nuestra madre; en primer lugar, y luego nuestro padre, no nos cuidaron, no nos atendieron bien, no nos confortaron, no se acercaron lo suficiente (por depresión, adicciones, conflictos sentimentales, trabajo, mala crianza, familia desestructurada, trastornos neuróticos, etc.), nos sentiremos inevitablemente  abandonados. Creceremos inmersos en un sentimiento de desamparo que reviviremos una y otra vez en  todas n...

Amor y amistad

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Oímos demasiado a menudo que el amor y la amistad son cosas distintas, incompatibles. Como si se tratara de una mezcla imposible, del agua y el aceite.  A veces se admite que tal vez la amistad podría llegar a convertirse en amor, pero ¿el amor en amistad...? ¡Nunca! Yo creo, sin embargo, que estas afirmaciones son sólo prejuicios que obedecen a la tremenda confusión social que todos tenemos, o hemos tenido en algún momento, sobre el amor, la amistad y esa otra cosa tan idealizada que llamamos amor romántico o enamoramiento. Porque, en definitiva, ¿qué entendemos por amor? En mi opinión, el amor es una experiencia personal que consiste en sentirnos vinculados, confiados y compartiendo  un conjunto de rasgos y necesidades de nuestro ser con otra/s personas, de modo que ambos podemos ayudarnos, cuidarnos y crecer juntos . Esto significa, por tanto, que la amistad es una forma de amor. Y una buena relación de pareja también es una forma de amor. Y una buena rela...

La pareja-cárcel

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A menudo me llaman mujeres con la intención de pedir hora para su novio, marido o amante. Afirman que él es muy neurótico y que necesita ayuda urgente. Les hago algunas preguntas y no tardan en reconocer que el futuro paciente ignora por completo que le están concertando su primera visita, o que todo forma parte de un ultimátum impuesto por ellas mismas... Son muchas las personas que controlan a su pareja en numerosos aspectos de su vida: el trabajo, las relaciones familiares, los amigos, las aficiones... Interrogatorios, lamentaciones, registro a escondidas de las pertenencias ajenas, fisgoneo en agendas telefónicas y correos electrónicos, espionaje con perfiles falsos en las redes sociales donde participa la víctima, etc. Estos "detectives" desconfiados y compulsivos sólo se tranquilizarían, quizá, si lograsen el dominio absoluto de su pareja. Pero semejante cosa es tan imposible como, además, pro...

Los celos

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Hay muchas clases de celos. Existen los celos de verano. Los celos infundados o patológicos. Los celos fundados. Los celos naturales. La extraña... "falta de celos". Etc... Y cómo a menudo suelen confundirse o mezclarse unos y otros, es interesante analizar algunos de ellos. 1. Celos de verano. En los meses de calor mucha gente se quita mucha ropa. Las calles, playas, piscinas, restaurantes, discotecas, etc. se llenan de cuerpos muy desvestidos y seductores: torsos, escotes, piernas, curvas... Lucir y provocar es moda permanente. Y, claro, muchas personas sienten inevitablemente celos cuando sus parejas "miran" o se "dejan mirar" demasiado. Estos celos nos despiertan lo más débil y neurótico de nosotros mismos. Por ejemplo, nos producen miedos, ansiedades, afanes de control, ira... También ponen a prueba nuestra autoestima, nuestros complejos, nuestra confianza en nosotros mismos y en nuestra pareja, la solidez de nuestra relación. Y también ...

"Ni contigo, ni sin ti"

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Algunas mujeres, cuando hablan de sus parejas masculinas, suelen realizar comentarios de este tipo: • todos son iguales • él hará lo que yo diga • lo tengo bien enseñado • me da lo mismo si le gusta o no • ése es de lo más aburrido • un día de estos lo dejo solo en casa y que se apañe • qué quieres, es sólo un hombre • a mí, para tirármelo, me sirve cualquiera etc. Desde luego, algunos hombres también hablan de modo parecido de sus mujeres. Todo es agresividad, desprecio, sexismo mutuo. La sociedad encubre con hipocresía el odio femenino (según el mito popular de que "todos los hombres son rudos, todas las mujeres son víctimas")... salvo en los divorcios, donde muchas de ellas muestran abiertamente sus uñas: "o me das lo que te exijo, o vas a sudar sangre". Es una guerra lamentable. Sin embargo, si tanto odiamos al otro sexo, ¿por qué nos o...