La politización social
Como
bien sabemos, nuestro mundo esta absolutamente politizado. Es
decir, desde el siglo XX todos los asuntos humanos, públicos o
privados, son evaluados en términos exclusivamente ideológicos,
políticos, etc. Desde las cuestiones sociales más triviales hasta
la vida sexual de la gente y la intimidad de los consultorios
psicológicos. De este modo, ya casi nada se entiende de forma
abierta o imparcial, sino siempre polarizada: o encaja o no encaja
con los dogmas políticos vigentes. Y, así, a casi nadie le
interesa ya la verdad, evidencia o falsedad de cualquier cosa (lo que
antes percibíamos fácilmente con aquello que llamábamos
"objetividad", "realismo" o incluso simple "sentido común"), sino sólo si coincide o no con
lo "políticamente correcto".
La politización social está completamente normalizada porque nos parece la expresión natural de nuestras libertades democráticas, nuestra conciencia social, nuestras libertades de opinión y expresión, etc. Sin embargo, resulta muy extraño que algo tan supuestamente positivo conduzca siempre a violentas controversias, el conflicto permanente con los demás, la irritabilidad social, las radicalizaciones y divisiones de todo tipo, etc. Lo podemos ver muy bien, por ejemplo, en las redes sociales. ¿Cómo es posible que algo tan "inocente" como la politización conduzca invariablemente a la agitación y el progresivo deterioro de las condiciones psicosociales?
En mi opinión, el misterio se resuelve pronto cuando descubrimos que el término "politización" no es más que un eufemismo. Un modo encubierto de llamar a la propaganda política, el adoctrinamiento social, la dictadura ideológica. Una sociedad politizada sólo es, en otras palabras, no libre como le gustaría ser, sino inconsciente y absolutamente infiltrada y dominada por sus amos.
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