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Mostrando las entradas etiquetadas como miedo

Culpar a los demás

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Hace algunos años, un anuncio de televisión mostraba a varios niños sentados en una mesita ante una caja de rosquillas prohibidas. Uno de ellos se comía traviesamente (ante el pasmo y la risa de los demás) uno de esos dulces y, al volver el adulto que les había dicho explícitamente que no se los comieran, el rebelde acusaba inmediatamente a otra niña: "¡Ha sido ella!" Es la defensa psicológica más antigua y generalizada del ser humano. "¡Yo no he sido"! Esta es la base de innumerables trastornos psicológicos, de pareja y sociales. "El culpable eres tú, el otro, los demás". ¿Pero nosotros tenemos  alguna parte de responsabilidad en nuestros problemas? ¡No! ¡Nunca! ¿Por qué tantas personas son así? En nuestro desarrollo psicoafectivo ya desde bebés, una de las primeras defensas que adquirimos  contra el dolor y la culpa es la acusación. Porque si YO no puedo soportar algo, si no consigo dejar ...

Miedo al amor

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El miedo al amor o al compromiso, o filofobia como algunos la llaman, es una forma de ansiedad que se manifiesta en distintas medidas y grados, y que consiste básicamente en un temor excesivo de la persona a la intimidad, a mostrarse vulnerable, a ser herida emocionalmente. Generalmente va acompañado de una importante inseguridad y  falta de autoestima, y no es de extrañar porque el miedo al amor implica una profunda desconfianza en el otro. En los casos más graves, genera verdaderos ataques de pánico, con sentimientos angustiosos asociados a desórdenes gastrointestinales, arritmias, taquicardia, sudores, falta de aire, mareos, náuseas, temblores..., pero, sobre todo, la imperiosa necesidad de abandonar cuanto antes la situación. Las personas con miedo al amor, a pesar de sus deseos de tener pareja, sólo logran establecer relaciones breves, superficiales y/o conflictivas. Inconscientes de sus dificultades em...

Miedo al abandono

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El miedo al abandono es un síntoma muy frecuente de muchos trastornos neuróticos. Su origen es el abandono emocional temprano, que provoca en el niño una sensación de desprotección que puede marcar toda su existencia. Esto es así porque, al nacer, los seres humanos somos extremadamente dependientes. Necesitamos de nuestros cuidadores para sobrevivir, para obtener esa seguridad interior capaz de prevenir ese "terror oral" (de bebés asustados) que tantos adultos nunca lograrán superar. Por eso, siempre que nuestra madre; en primer lugar, y luego nuestro padre, no nos cuidaron, no nos atendieron bien, no nos confortaron, no se acercaron lo suficiente (por depresión, adicciones, conflictos sentimentales, trabajo, mala crianza, familia desestructurada, trastornos neuróticos, etc.), nos sentiremos inevitablemente  abandonados. Creceremos inmersos en un sentimiento de desamparo que reviviremos una y otra vez en  todas n...