La falsa adaptación

Oímos continuamente que debemos "adaptarnos" a las situaciones desagradables que no podemos cambiar. Parece un consejo muy sabio, avalado además por las religiones, el estoicismo de moda, la psicología cognitivo-conductual, etc. Pero, bien mirado, quizá tal consejo oculte a veces una trampa. Y es que, en mi opinión, a menudo se tergiversa el concepto de "adaptación" para convertirlo en un sinónimo de sometimiento.

Adaptarnos significa, en principio, adecuarnos, acomodarnos libremente a algo para mayor beneficio de todas las partes. Sin embargo, cuando se nos pide -e incluso exige- que nos "adaptemos" a situaciones impuestas por otros que nos perjudican, lo que realmente se nos manda es que las aceptemos sin rechistar, sin resistencias; que nos sometamos a lo establecido. En estos casos, el término "adaptarse" es un mero e hipócrita eufemismo.

El mundo está hecho de abusos e injusticias en todos los ámbitos (familia, sociedad, política). Pero como sus autores no van a cambiar, éstos intentan facilitar la obediencia y resignación de la gente mediante el truco de la falsa adaptación. "Es lo que hay -nos venden-; todo cambia sin cesar, todo "progresa", nada podemos hacer para evitarlo; por eso es mejor y más inteligente callar, tragar, no cuestionar ni causar problemas a nada ni a nadie". Y como la mayoría se lo cree, así acabamos todos víctimas sometidas -y cómplices- de un mundo cada vez más enfermo.

Sólo se permite la queja y la rebeldía en asuntos menores. Por ejemplo, ¿no eres feliz con tu pareja? Pues sepárate de ella, etc. ¿Tu autoestima es dolorosamente baja? Empodérate. ¿Estás deprimido, ansioso o adicto a cualquier cosa por tus circunstancias insoportables? Tranquilo, sal del túnel, haz terapias. ¿La vida te parece espantosa? Nada de eso, cambia tu mirada, sé más positivo. Etcétera. En el fondo, lo que se busca es que dejemos de lamentarnos, de parecer "débiles", de molestar/asustar a los demás con nuestros problemas.

Entonces, dadas estas contradicciones, ¿qué deberíamos hacer? ¿Someternos "adaptativamente" a lo doloroso de la vida, o luchar siempre por una mayor libertad y bienestar? Parece que ello dependería del poder de quien esté involucrado en nuestros sufrimientos. Si sólo son -supuestamente- nuestros genes, cerebro, biología, etc., entonces nos dejarán -e incluso obligarán- a que nos esforcemos por "mejorar". Pero si es la familia, los intereses sociales o los diseños políticos, entonces nos dirán que perdonemos, olvidemos y nos adaptemos como perritos obedientes.

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