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Mostrando las entradas etiquetadas como agresividad

El caso de Lindsay Clancy... o el poder del deseo

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El actual y famoso juicio contra Lindsay Clancy , la asesina de sus tres hijos pequeños, merece una pequeña reflexión sobre la relación entre las acciones criminales y los trastornos mentales. ¿Son éstos tan determinantes como a menudo se supone? En mi opinión y desde un enfoque psicodinámico, invocar un trastorno mental -ya sea de tipo neurótico, psicótico, etc.- como causa o, al menos, "atenuante" de una acción delictiva no tiene demasiado sentido. Porque los trastornos mentales sólo expresan dolorosos conflictos inconscientes del sujeto, mientras que las acciones criminales obedecen, tanto en locos como en cuerdos, a deseos específicos. En este caso, matar a los hijos. Esto significa que, al margen de la "conciencia del bien y del mal" que tenga o no el delincuente en el momento de su acción, o de si actuó fría y calculadamente o bien bajo la influencia de impulsos patológicos, drogas, etc., el motor final de su conducta es que DESEABA realizarla. Por los moti...

El origen del acoso escolar

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Es lamentable la hipocresía social que existe sobre el problema del acoso escolar. Porque, en general, los niños no son acosados ni, menos aún, algunos de ellos se suicidan debido únicamente a la "maldad" de otros niños, etc., sino sobre todo por su falta de protección, su soledad/desconfianza hacia quienes más deberían cuidarlos y protegerlos: sus madres y padres . Es decir, sus propias familias. Porque cuando las familias carecen (por distintos motivos) del amor suficiente y por ello son negligentes, neuróticas, desestructuradas y/o violentas, no generan ninguna seguridad ni autoestima en los niños. Hasta tal punto que estos no saben (desde muy pequeños) defenderse, poner límites, buscar ayuda, etc. frente a sus acosadores, de los que resultan una presa muy fácil. Muchos ni siquiera se atreven a confesar a los padres sus problemas en la escuela, internet u otros...

Comprender la agresividad

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El mundo odia la agresividad y trata de reprimirla por todos los medios, porque la confunde con la violencia. Lo que me parece un grave error. Porque la agresividad es una energía, un fenómeno 100% biológico, psicofísico, mientras que la violencia es una acción destructiva . O sea que, aunque toda violencia requiere agresividad, no toda agresividad se traduce necesariamente en violencia. Y deberíamos saberlo, porque la represión indiscriminada de toda agresividad es precisamente una de las causas fundamentales de las neurosis... y paradójicamente de muchos estallidos de violencia. La agresividad es uno de los motores fundamentales de la Naturaleza, indispensable para todo:  cazar, defenderse, competir por la reproducción, administrar las relaciones sociales, etc. Y también entre los humanos: la necesitamos para enfadarno...

Los hijos agresivos

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Una reciente noticia (2012) asegura que " La violencia de los hijos hacia sus padres ha crecido en Cataluña un 55% ". Así se comentó ayer en una entrevista de radio donde hablaba una policía representante de la “Unidad de atención a las víctimas de violencia machista y doméstica" y una psiquiatra infantil del Instituto de Neuropsiquiatria y Adicciones del Hospital del Mar , las dos de Barcelona. Ambas admitieron que es una situación muy dolorosa y que las familias esperan hasta el último momento para denunciar , ya que denunciar es reconocer su fracaso como padres, etcétera. Hasta aquí todo bien. Pero, preguntados después sobre por qué ocurren estas cosas, sus respuestas me alarmaron tanto como los propios hechos. Dijeron: "son hijos consentidos, de padres que no saben poner límites y, cuando se trata de un varón que pega a la madre, estamos ante un caso de violencia machista"....