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Mostrando las entradas etiquetadas como odio

Culpadores y perdonadores

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Vivimos en un mundo culpabilizador. Frente a cualquier problema, andamos siempre buscando culpables, acusándonos -o sea agrediéndonos- unos a otros, etc., sin que nadie quiera aclarar ni asumir las verdaderas responsabilidades en los asuntos. Porque confundimos la culpa con la responsabilidad. La primera es un concepto moralista, legal, que sirve para controlar y castigar. La segunda es un rasgo psicológico, una filosofía ("yo soy autor/responsable de mis acciones"), y sirve para vivir libre y eficientemente en el mundo. Un derivado de la culpa es el perdón. Los culpabilizadores exigen a los acusados que "pidan perdón", se "arrepientan", etc., como requisito para que los primeros se dignen perdonar a los segundos. O también se eleva el perdón a la categoría de virtud o incluso "terapia", aunque los culpables no se disculpen. Pero ya sabemos que mucha ge...

El amor... o los muertos vivientes

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El amor, entendido como la relación esencialmente armónica entre individuos, es el oxígeno de los seres humanos. Y de todos los mamíferos, desde los perritos hasta los elefantes. Ahora bien, es evidente que Dante Alighieri se equivocó por completo en sus famosos versos "El amor que mueve el mundo y las demás estrellas" , pues desgraciadamente no es el amor, sino el narcisismo (el ego), en todas sus variantes y con todas sus consecuencias (egoísmo, poder, engaño, violencias), lo que "mueve" al mundo. De lo contrario, nunca habría sido necesario el surgimiento de ciertas religiones, entre ellas el Cristianismo. A mis 68 años, me parece asombroso, inconcebible, catastrófico, que el amor, entendido como determinante psíquico, valor ético e ideal individual/social- haya desaparecido de este mundo. Y no ya del discurso sociopolítico, etc., sino de la Psicología misma. Infinidad de profesio...

Odio al odio

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Al principio de las terapias, es habitual que algunos de mis pacientes se muestren resistentes, "alérgicos" al odio que sienten hacia determinados familiares supuestamente queridos, y se sienten molestos (o enfadados) cuando se lo pregunto o señalo, o cuando ellos mismos lo descubren en los tests que realizamos. Algunos no contestan a ciertas preguntas, o cambian el concepto de "odio" por el de "no me gusta", y casi todos se apresuran a aclarar que ellos no odian a nadie y mucho menos a su familia, pareja o hijos, porque "el amor y el odio son incompatibles". Así son las defensas psicológicas de los individuos... y los mitos de la cultura occidental. Nuestra sociedad, basada en profundísimos prejuicios judeocristianos, considera no sólo que odiar es "malo", sino que cualquier actitud que no sea "amorosa, fuerte y alegre" es despreciable y/o patológica. Por eso infinida...