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Mostrando las entradas etiquetadas como narcisismo

Cómo fabricar monstru@s narcisistas

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La "monstruosidad" del ser humano reside, como sabemos, en su ego desmedido. En su narcisismo. En su ilimitada capacidad de dominar, explotar y destruir todo cuanto toca. Ahora bien, ese ego monstruoso, ese narcisismo -del que nadie se libra- no cae del cielo. No emerge del infierno. Viene, como reiteramos en este blog, de la infancia. De ese casi olvidado taller donde, en general, somos minuciosamente mal amados, mal construidos... y, en consecuencia, averiados para siempre. Dicha "avería" es precisamente nuestra monstruosidad. Pongamos algunos ejemplos. Si queremos obtener millones de mujeres aberrantes existen diversos procedimientos familiares más o menos obvios. Entre ellos: llamarlas "princesas" -y tratarlas como a tales- desde que nacen, exaltar su belleza, satisfacer sus caprichos, facilitar su escalada social, etc., pero siempre no con cariño y amor, sino desde los propios intereses egoístas, o incluso patológicos, de los padres ...

"Me too" narcisista

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Sobre el narcisismo, ese tema tan lamentablemente de moda en las redes sociales, que casi siempre se usa para acusar al otro/a (pues quien lo señala acostumbra a creerse "inocente"), quisiera aportar aquí algunas notas breves que quizá puedan aclarar algunas cosas. 1. En primer lugar, todos los seres humanos somos, sin excepción , más o menos narcisistas. ¿Quién no es más o menos vanidoso, egoísta, en ocasiones desconsiderado, manipulador, agresivo, etc.? 2. El narcisismo es, como ya se ha dicho otras veces en este blog, un mecanismo de defensa (formado en la infancia) y, por lo tanto, una herramienta de supervivencia, de abuso, de violencia, etc. La Historia humana, continuamente sobrecargada de violencias y crímenes de todo tipo, es un buen ejemplo de ello. 3. El narcisismo no tiene sexo . Hombres y mujeres lo somos igualmente, aunque a menudo lo expresamos en distintas formas y ...

Los victimistas

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Hay dos conceptos muy actuales, a veces demasiado vinculados o confundidos, que son los de "víctima" y "victimismo". Revisemos brevemente sus diferencias. Una víctima es una persona dañada contra su voluntad por algo o alguien ajeno (otra persona, un accidente, una catástrofe, una guerra). Su dolor es real y desea sinceramente aliviarlo o sanarlo cuanto antes con las ayudas pertinentes, ya sean psicológicas, médicas, económicas, sociales, etc. Hay por desgracia infinidad de víctimas de todo tipo, desde las de tiranías y guerras hasta las de las familias patogénicas y sin amor. Y todas ellas merecen nuestro respeto, empatía y ayuda. Pero el victimismo es otra cosa. Una persona victimista, ya sea víctima real de algo, o no, es alguien que por comodidad, inmadurez o neurosis decide explotar su supuesta condición para obtener beneficios de cualquier tipo (atenciones, afectos, ayudas prácticas, subsidios...). Y lo hace incluso perjudicando a otras personas. El v...

La catástrofe de los falsos afectos

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Una de las claves del ser humano es su capacidad (o no) de relacionarse con otros seres humanos. Pero no sólo de manera superficial, práctica, interesada u obligatoria, sino profundamente , de verdad, de corazón, psicoafectivamente. Ahora bien, ¿cuánta gente se relaciona así? Según mi experiencia, muy poca. La mayor parte de las relaciones y "afectos" son extremadamente superficiales, sólo aparentes, fingidos, falsos. Hay, en efecto, infinidad de falsas amistades. De falso compañerismo. De falsas parejas. De falsas familias. De falsas solidaridades. Incluso... de falsas psicoterapias. Hay una permanente simulación porque todos buscan aparentar lo que consideran bueno, "normal", deseable. Pero este fraude se descubre rápidamente cuando, ante la más mínima dificultad, estas relaciones se rompen. Caen como árboles sin raíces ante el menor golpe de viento... Y no porque sean relaciones "débiles", sino porque son relaciones inexistentes . Pongamo...

El paciente narcisista

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El terapeuta sufre a menudo con sus pacientes pero lo soporta por amor a ellos, y a su propio oficio. Sin embargo, hay también esfuerzos y sufrimientos que, demasiado a menudo, no sirven para nada. No ayudan a nadie. Éste es el caso de los clientes narcisistas, la mayoría de los cuales, al menos desde mi experiencia y lamento tener que decirlo, son mujeres. La mujer narcisista va por el mundo "pisando fuerte" y de igual modo pretende empezar la terapia. Le gusta imponer desde el principio el qué, cuándo y cómo quiere obtener las cosas que el terapeuta está, según ella, obligado a darle. Necesita "controlar" la terapia. Y siente al terapeuta no como como un guía afectuoso del que aprender algo, sino como un "servidor" del que "extraer" lo que busca. En el fondo, inconscientemente, se siente incómoda y en competencia con él, y por eso su actitud es rígidamente defensiva y/o manipuladora. Es...