La IA: ¿juguete o arma?
A mucha gente le fascina la IA por sus evidentes
ventajas: su velocidad y (casi) perfección, su ilusión de
inteligencia y "humanidad", sus ingentes posibilidades en todos
los campos... Muchos también vemos su lado oscuro: su colosal consumo de recursos, su utilización masiva para el control social y la guerra, la extinción progresiva de todo
trabajo que no sea exclusivamente manual, la atrofia psicocultural que producirá, los tremendos cambios sociales que derivarán de todo esto, etc. Y ello pese a que la IA
no es más "inteligente" que un mero ordenador: se
trata sólo de billones de datos organizándose mediante hábiles
programaciones humanas ("algoritmos"), tal como millares de imágenes fijas, al
moverse a razón de 24 por segundo, generan esa ilusión "viva" que llamamos cine.
Pero la cuestión es: ¿superan las ventajas de la IA a sus inconvenientes? ¿Se ha inventado para el bien social o para otros fines? ¿Es, en otras palabras, una herramienta o juguete más o menos inocuo... o es un arma disfrazada de peluche? Después de todo, ya sabemos que todas las modernidades tecnológicas y políticas se nos venden por sus supuestas ventajas ("mejorar la vida y las libertades de los ciudadanos", etc.), callando siempre sus peligros o consecuencias. Aunque entre éstas se hallen, a veces, graves deterioros humanos, sociales y ecológicos... que normalizamos considerándolos "el precio del Progreso".
Yo creo que el problema de la IA es el de todas las máquinas: nos volvemos adictos a ellas. Porque son una proyección de nuestro narcisismo y un alivio de nuestras patologías. Casi todas las máquinas son inventadas, en efecto, para defendernos o incluso huir de la vida. Por eso, cuanto más infelices somos, más nos aferramos a ellas; y cuanto más lo hacemos, más nos convertimos a nuestra vez en "máquinas", en robots desalmados. Es un círculo vicioso. De ahí que las supertecnologías y la deshumanización -la progresiva pérdida de sensibilidad, inteligencia, empatía, ética, salud mental, paz individual y social, etc.- suelen ir juntas. (1)
La IA no es "Dios". Las máquinas sólo son artefactos. Así que todos estos juguetes tan complejos y caros, aunque útiles y a menudo "simpáticos", en el fondo quizá sean otra cosa. Y, como bien sabemos, no es prudente jugar demasiado con fuego.
__
1. Ya está sucediendo que mucha gente delega en exceso sus potenciales en la IA, en todos los campos: educación, artes, tecnología, internet, prensa, literatura, empresas, servicios, relaciones humanas, etc. Si nada cambia, es obvio que esta tendencia nos conducirá regresivamente a una especie de "vaciado" psícológico, cultural y espiritual de la gente que, ya desde la escuela, irá perdiendo la capacidad de leer, escribir, pensar, imaginar, recordar, crear, decidir, esforzarse, relacionarse, amar, concebir valores éticos y estéticos, etc. Desgraciadamente, ya vemos hoy algunos indicios de ello.
Hola, José Luis. Justamente reflexionaba sobre este tema de la IA: Que alguien prefiera confiarle su vida y sus conflictos de cualquier tipo a estos softwares, no es realmente un reflejo de la funcionalidad y efectividad de la tecnología para tratar estos menesteres, sino más bien evidencia la pobreza de la convivencia y las relaciones humanas; el analfabetismo emocional que se traduce en interacciones superficiales en donde supone un esfuerzo grandísimo sostener un interés genuino por el mundo del otro.
ResponderEliminarEs realmente tremendo. Ya nos lo advirtió hace 2500 años el famoso sabio taoísta Chuang Tsé, con esta conocida parábola:
Eliminar"Un discípulo de Confucio, Zigong, viajando por las regiones del norte, vio a un viejo campesino trabajando duramente en su huerto. El anciano regaba los surcos con pesados cántaros de agua que cargaba desde un pozo profundo, lo que le llevaba mucho tiempo y esfuerzo. Zigong, queriendo ayudar, le dijo: "Hay una máquina llamada cigoñal que puede sacar cien cántaros de agua al día sin ningún esfuerzo. ¿No le gustaría tenerla?". El campesino se detuvo, sonrió y dijo: "He oído decir a mi maestro que quien usa una máquina acaba trabajando como una máquina. Quien trabaja mecánicamente, su corazón se le convierte en máquina y así pierde su pureza y sencillez. Y quien pierde su pureza y sencillez vive inseguro y confundido. No es que desconozca esos aparatos, es que me avergüenza usarlos". (cap 12,11)
En fin... Muchas gracias por seguirnos y comentar, Sofía. Un saludo.