La debilidad prohibida
Si nos fijamos bien, existe una obsesión
social con la "fortaleza". Por todas partes hay webs,
artículos, videos, terapias, cursillos, etc. que nos hablan de
resiliencia, estoicismo, relajación, empoderamiento, superación
personal, excelencia, etc. El mensaje siempre es el mismo:
debes ser fuerte a toda costa. Nada de quejas ni debilidades.
Levanta la cabeza. Aguanta y tira adelante pase lo que pase,
porque si quieres, puedes... Y este discurso, perfectamente
normalizado, nos parece "positivo" y "estimulante". Pero, para
mí, es justamente al revés. Pese a su bienintencionada
apariencia, me parece en el fondo terriblemente duro e incluso
inhumano, porque refleja una sociedad milenariamente ciega e
indiferente a los sentimientos, las necesidades emocionales y los sufrimientos más hondos de las personas.
El ser humano, como todos los seres vivos, es muy sensible, débil y vulnerable; sólo hay que observar a los bebés y los niños. Estamos sujetos desde que nacemos y para siempre al miedo, el dolor, la tristeza, la impotencia, la frustración, la incertidumbre, el desamor, la violencia, la desesperación... Y, sin embargo, se nos adoctrina continuamente para negarlo, para avergonzarnos de ello, para ocultarlo, reprimirlo, fingir que casi nada nos afecta. Pase lo que pase, debemos permanecer "enteros", resistir, no rendirnos ni escapar, debemos luchar sin descanso, mantener la esperanza y la sonrisa hasta el final... ¿No podemos, pues, sentirnos nunca tristes, agotados, angustiados, cabreados, decepcionados, hartos de la gente e incluso de la vida? No. Porque todo esto, que es despreciado como supuestas "debilidades", está TÁCITAMENTE PROHIBIDO.
¿Por qué la sociedad odia las "flaquezas" de la gente, sus vulnerabilidades tan humanas, sus conductas de "rendición", "fracaso" o alejamiento del sagrado "Camino de los Fuertes"? Muy sencillo. Porque la sociedad SABE, en el fondo, que es montruosamente injusta, violenta, explotadora de niños y adultos, ignorante, destructiva... y quiere ocultar sus estragos. Necesita esconder sus millones de víctimas, esa innumerable cantidad de gente infeliz en todos los sentidos: trastornados de toda condición, solitarios, deprimidos, adictos, inadaptados, locos, suicidas, violentos, desesperados... A todos ellos hay que barrerlos bajo una gruesa alfombra, porque a nadie le interesa, por egoísmo, locura o intereses de todo tipo, cambiar el estado de las cosas. Es mejor "cancelarlos", como se dice hoy en día. Y por eso todos debemos parecer fuertes. Autosuficientes. Alegres. Casi invencibles.
Por ello, cuando alguien sufre, se queja, llora más de la cuenta, expresando así su dolor, la cruel sociedad de farsantes en la que vivimos -envidiosos además contra quienes osan no fingir- se lanza contra él/ella exclamando: "¡Alegra esa cara! ¡Madura ya! ¡No te rindas! ¡Toma estas pastillas! ¡Sé resiliente, o estoico, o medita! ¡Empodérate!". Etcétera. Cualquier cosa menos admitir: "Tienes razón. Te pedimos perdón. Nuestro mundo es brutal y sin empatía, no hacemos nada por mejorarlo, ni por ti. Tú eres una más de nuestras millones de víctimas".
¿Quiénes son, pues, los verdaderos fuertes y débiles?
Y lo más importante: ¿para qué parecer "fuertes y poderosos", si nuestros demonios siguen ahí acosándonos y debilitándonos todo el tiempo por dentro?
La psicología psicodinámica demuestra que tanta hipocresía sólo sirve para perpetuar el dolor y la locura en el mundo.
Un ejemplo de esta hipocresía social es el siguiente.
ResponderEliminarSi una mujer es maltratada habitualmente por su marido, nadie le aconseja ser "fuerte" (aguantar, ser positiva, aceptarlo todo con serenidad, etc.), sino solucionar el doloroso problema, separarse, denunciarlo, etc.
Pero si esa misma mujer sufre graves trastornos emocionales debido a los maltratos de su madre durante décadas, nadie le recomienda solucionar el problema, alejarse de ella, revelar sus maltratos, etc., sino ser "fuerte" (comprender, aguantar, perdonar, aceptarlo con estoicismo, etc.).
Y es que la sociedad nos manda ser "fuertes"... pero según con quiénes. 🙂