El buenismo

No es lo mismo la bondad que el buenismo. No es igual ser una persona buena que una persona buenista. Lo primero es hermoso y deseable. Lo segundo es una neurosis peligrosa.

Una buena persona es alguien honesto, de buen corazón, responsable y respetuoso consigo mismo y, por tanto, con los demás. Es incapaz de dañar a otros, pero tampoco se deja dañar por nadie. Puede ayudar a otros, pero no impone su ayuda si éstos no la piden o no la necesitan. Es comprensivo y empático, pero condena las malas conductas -propias y ajenas-. Es socialmente pacífico, pero si es preciso sabe defenderse con la fuerza necesaria. Etcétera. En otras palabras, la buena persona es ética y generalmente inofensiva... pero no inmadura ni tonta.

Los sujetos buenistas son diferentes. Quieren ser "buenos", imitar a las buenas personas, etc., pero como realmente no lo son han convertido el bien y la bondad en sus muletas. En una rígida ideología. Y desde ella realizan entonces sus obras "buenistas", con ingenuidad y optimismo, compulsivamente, sean o no convenientes para los demás o incluso para sí mismos. Lo que sólo complicará la mayoría de asuntos en los que intervienen.

Los buenistas quieren "solucionar" los problemas, pero no se atreven a mirar y resolver con coraje sus verdaderas causas. Quieren "ayudar" a los demás, pero no les exigen responsabilidades, de modo que simplemente les imponen con arrogancia sus recetas inútiles o sobreprotectoras (1). No se atreven a aplicar medidas de autoridad e incluso de fuerza cuando son necesarias. No les mueve la lúcida responsabilidad, sino principalmente la debilidad, la culpa y/o el sentimentalismo. Etcétera. Y con todo ello se empeñan en "mejorar" una realidad que ni siquiera comprenden.

Por eso el buenismo me parece una caricatura de la bondad. Una forma de ignorancia y puritanismo. Una máscara del infantilismo y el miedo de mucha gente. Y también un arma política. Pues, ¿qué hacen hoy los amos del mundo? Desde luego no dejar en paz a las personas para que éstas puedan ser más felices y, por tanto, más buenas, unidas, justas, etc. Hacen todo lo contrario: dividirlas. Enfrentarlas. Instigarlas sin descanso. Y exigirles que, en nombre de los grandes valores (Bien, Paz, Justicia, Democracia...), sean cada vez más "buenistas". Es decir, cada vez más blandas, dóciles, ignorantes. O, dicho de otro modo, más sometidas.

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1. Lo que favorece consciente o inconscientemente las debilidades, dependencias y corrupciones diversas en muchos "ayudados".

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