Ladronas de hijos

En mis años como psicoterapeuta tuve ocasión de comprobar algo que, aunque es bien sabido, es muy poco mencionado: la gran frecuencia con que las mujeres "obligan" a los hombres a tener hijos. Mejor dicho, a que ellos, aunque no lo deseen, les "regalen" a ellas un hijo. Las conviertan en "madres" (y ellos sean, por tanto, "padres" forzados). Lo que me parece una forma bastante deshonesta de "robar" hijos a los hombres. O, dicho más crudamente, de violarlos.

Estas mujeres, sin duda dañadas y por ello aferradas neuróticamente a la fantasía de ser madres para así paliar sus malestares internos, usan toda clase de trucos conscientes o inconscientes para obtener lo que desean. Por ejemplo:

  • atosigar al hombre con su obsesiva petición
  • culpabilizarlo y/o denigrarlo por no desear lo mismo que ellas ("no me quieres", "eres un egoísta", "un irresponsable", etc.)
  • chantajearlo (achacarle su infelicidad, sus depresiones, ansiedades, etc., amenazarlo, castigarlo a través del sexo, con amagos de abandono, etc.)
  • manipularlo ("se nos pasará el arroz"; compararlo con parientes y amistades que "ya son padres", buscar aliados entre familiares y amigos, revelando públicamente la situación, etc.)
  • engañarlo con tretas sucias (p. ej., dejando de tomar anticonceptivos sin avisar, incluso acostarse con otro hombre, etc.)

Y si finalmente consiguen su objetivo y quedan embarazadas (cosa que daña enormemente a los hombres ya que, si éstos no desean un hijo, suele ser precisamente porque sienten que no están preparados psicológicamente -al menos de momento- para tenerlos), entonces estas mujeres, que como hemos dicho buscan en la maternidad un alivio para sus vacíos y trastornos emocionales, se quejan amargamente de tanta carga y los acusan con rabia y rencor: "¡apenas me ayudas, no te corresponsabilizas de la crianza, no amas a tu hijo, no me amas a mí, eres egoísta e infantil...!", etc. Lo que evidentemente sólo contribuye a destruir rápidamente la relación (1).

Véase que estas mujeres se quejan de una "falta de amor" que ellas mismas no demuestran hacia su pareja, ya que despreciaron totalmente su voluntad, su deseo, sus ideas, la conciencia de sus limitaciones, etc. Y todo para satisfacer su egocéntrico deseo de "ser madres" a toda costa (2).

El problema es que los hijos, la maternidad y paternidad, la crianza y educación de seres humanos son cuestiones tan extraordinariamente comprometidas y difíciles, tan trascendentales, que el acuerdo mutuo hombre-mujer al respecto debería ser requisito indispensable antes del inicio de cualquier relación. Y no digamos antes del matrimonio. Tener hijos es una decisión personal no exigible ni negociable, ni en nombre del supuesto "instinto maternal", ni del deseo femenino de "amar" a un hijo, ni de cualquier otro interés unilateral o de otros tipos (familiares, económicos, políticos...).

Se trata, en fin, de una responsabilidad con tantas implicaciones y consecuencias íntimas, psicológicas, morales, existenciales, sociales, etc., no sólo para mujeres y hombres sino, sobre todo, para los propios niños, que creo que una de las primeras preguntas que cualquier persona que desee tener hijos debería formular a su nueva pareja es:

- Cariño, ¿tú querrás tener hijos? Porque, si no es así, es mejor que nos separemos.

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1. En efecto, muchas relaciones comienzan a deteriorarse (conflictos, distanciamiento, infidelidades, rupturas) precisamente tras el nacimiento de un hijo no deseado, ya sea por parte del hombre, de la mujer o de ambos. Y muchos maltratos a ese mismo hijo se deben obviamente a lo mismo.

2. Un ejemplo extremo fue el de una famosa de la prensa del corazón que, soltera y ya bastante mayor, decidió hace pocos años ser "madre"... con semen de un hijo muerto y mediante un vientre de alquiler.

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