¿Qué son los traumas infantiles?
Demasiada gente, influida por las películas y los medios de comunicación, sigue creyendo que los traumas infantiles sólo son los grandes daños causados por grandes cosas, por ejemplo, grandes violencias, abusos sexuales, grandes humillaciones o abandonos, etc. Pero no siempre es así. Muy a menudo la falta de lo emocionalmente esencial y/o las pequeñas heridas cotidianas, esas que casi nadie ve pero repetidas durante mucho tiempo, pueden causar iguales o incluso mayores estragos. Aunque hay que saber mirarlas. Hay que poder/querer ver, oír, reconocer el problema.
Por ejemplo, he visto a muchos niños cuyas miradas, gestos, actitudes, tristezas, miedos, rabias, nerviosismos, pasividades, hiperactividades, apegos y desapegos, gritos, silencios, dibujos, juegos, etc., expresan casi todo lo que les está pasando por dentro. Y muchas madres me han confesado cómo sus hijos (de entre 5 y 9 años) les dicen, les "diagnostican" explícita y claramente sus quejas y sufrimientos, con frases como éstas:
- Me tratas así porque sabes que no me puedo escapar.
- Sois malos, siempre me estáis gritando y pegando.
- Un día me quieres mucho y otro día no me quieres nada, ¿no puedes quererme siempre igual?
- ¿Por qué tengo que ser bueno si nunca me vais a querer?
- Siempre os estáis peleando, ¡no quiero vivir aquí!
- Matadme si tanto os molesto, y todo se acabará.
- etc.
Todo ello, claro está, sólo es la punta del iceberg. Todos sabemos que muchísimas familias están llenas de rencillas con los hijos, tratos injustos o abusivos, comparaciones entre hermanos, celos y envidias secretas, microdesprecios, microagresiones, sutiles abandonos, rencores ocultos, ovejas blancas, ovejas negras, etc., etc., todo lo cual va construyendo la personalidad y, sobre todo, la neurosis de las personas.
Porque nada ocurre de la noche a la mañana. Los corazones de los niños se rompen no sólo por algún gran "error" de los adultos, sino por muchísimas, insidiosas e inescapables disfunciones maternas/paternas a lo largo de años, décadas, incluso toda una vida. Y lo peor es que, terrible y paradójicamente, cuanto mayores son los daños causados, mayor suele ser el "enganche" de las víctimas a sus padres tóxicos. Y, por lo tanto, lamentablemente, más ineficaces suelen resultar las psicoterapias que realizan.
Comentarios
Publicar un comentario