La "caja negra" de la infidelidad
Cuando un tren descarrila o un avión se cae, lo primero que solemos hacer es analizar su famosa caja negra y averiguar qué pasó. ¿Fue un fallo humano o mecánico? ¿Fue el
conductor o el personal de control? ¿Se trató de un error de
fabricación, de materiales, de mantenimiento...? Sin
embargo, cuando una persona descubre la dolorosa infidelidad de su
pareja, lo más frecuente es que sólo hayan grandes reproches,
gritos o llantos, y urgentes exigencias de ruptura. ¿Así de fácil?
¿Así de tonto? ¿Por qué?
Cuando el infiel es el hombre, lo más común es odiarlo y exclamar cosas como "me ha engañado, todos los hombres son iguales, no me quería, no lo voy a perdonar en la vida, no te puedes fiar de ninguno de ellos...", etc.
Cuando la infiel es una mujer lo más habitual es enfurecerse y decir cosas como "no lo entiendo, se lo he dado todo, nunca lo hubiera imaginado, me ha traicionado, si todo iba bien...", etc.
A casi nadie se le ocurre preguntarse como en el caso del tren o el avión: ¿qué nos pasó? ¿Qué falló entre nosotros? ¿Por qué uno de los dos -o a veces ambos- "eligió" la infidelidad, ya fuese ocasional o repetida? Etcétera. Quien se anime a indagar un poco en estas situaciones descubrirá, sin mucho esfuerzo, que pudo deberse a un sinfín de posibles razones:
- insatisfacción emocional y/o sexual acumulada
- fallos graves de comunicación, afinidad o compatibilidad psicológica
- neurosis mutuas creadoras de continuos conflictos, malos entendidos, violencias, soledad, desesperación
- falta real de vínculo (apego) y de motivación (amor) suficientes, desde el principio
- deterioro de ese apego/amor por mil causas: problemas económicos, laborales, sociales, de crianza de los hijos, de salud...
- intrusión insoportable en la relación por parte de otras personas: familiares, amistades, influencias manipuladoras...
- elección errónea de pareja desde el principio: p. ej., sólo por atracción física, por idealización, etc.
- elección de pareja por motivos incompatibles con el vínculo amoroso: intereses económicos o de otro tipo, carencias/neurosis graves, trastornos de personalidad...
- etc.
Y si todo esto es así, ¿por qué tantas parejas heridas por una infidelidad, en vez de analizar su "caja negra", que contiene la mayoría de claves, los motivos inconscientes de lo sucedido, para intentar así comprender, reparar en lo posible, prevenir nuevos disgustos, etc., prefieren renunciar a todo, romper la relación, buscar otros amores... en los que, precisamente por no haber aprendido nada del trauma, a menudo volverán a surgir nuevas infidelidades? Obviamente, casi nadie se interesa en la "caja negra" por mera comodidad, por miedo, por orgullo, por prejuicios moralistas y culturales, por temor a afrontar las responsabilidades por ambas partes que casi siempre se dan en las infidelidades.
Es una pena que, donde tantas relaciones podrían aún repararse, restaurarse, incluso mejorar, la mayoría de gente prefiera rematarlas y buscar "recambios". Como si el amor fuese un trasto barato de usar y tirar.
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