¿Nadie quiere a los niños?

Leí el otro día esta noticia y me pareció increíble, por no decir insoportable, la ignorancia social sobre los niños (1) y el problema de la pederastia. Ya sabemos que es inaceptable e ilegal cualquier interacción sexual entre adultos y menores. Pero muchos informes alarmistas sobre el tema sólo expresan, en mi opinión, las terribles contradicciones de la sociedad al respecto. Intentaré resumirlo lo mejor posible.
1. Para empezar, la citada noticia señala explícitamente, ya en su titular, la web "escandalosa", con lo que indirectamente la promociona. Es decir, incita a algunos niños y pederastas a curiosear en ella; a buscar lo que ese mismo articulo condena.
2. Creo que existe una excesiva idealización de la inocencia de los niños (2), así como una sobrevaloración de las posibles secuelas de "cualquier" interacción sexual menor-adulto. El propio artículo nos revela un caso:
"La menor [una niña de tercero de primaria, unos 8-9 años] le explicó que durante las fiestas de pijamas ella y sus amigas entraban en Omegle mientras decían a sus padres que estaban viendo YouTube. (...) Las niñas habían convertido la plataforma en una especie de juego para comprobar quién encontraba más contenido sexual".
Esto nos sugiere que algunos niños tienen más curiosidad (y a veces más actividad sexual entre ellos) que los adultos; y que la visión adulta del problema tiene más que ver con nuestras propias proyecciones (traumas, represiones, prejuicios, ideologías) que con la realidad, que deberíamos examinar caso por caso, sin generalizaciones ni histerias.
3. Para mí es completamente evidente que cualquier niño que mira o hace cosas a escondidas de los padres es porque, en última instancia, no confía en ellos. ¿Y por qué un niño no habría de confiar en sus padres? Obviamente, porque no hay, o nunca hubo, suficiente comunicación, diálogo, respeto, aprobación, afecto, incluso interés de los padres hacia el hijo. De ahí los secretismos, ocultaciones, vida "paralela", etc., de éste (que naturalmente aumentarán en esa edad que llamamos "adolescencia").
4. Ya que, como el propio artículo reconoce, "existe un conflicto entre la protección de los menores y el derecho a la intimidad de los adultos", y dado que no es fácil ni aconsejable resolverlo con más controles y leyes orwellianas, ¿por qué no hacerlo de forma muchísimo más fácil, profunda y eficaz? Por ejemplo, acompañando y enseñando a los niños a decir NO. A identificar y defenderse rápida y autónomamente de cualquier acción "rara", no convencional (sea sexual o no), por parte de cualquier adulto. En estos casos online, ¡basta con abandonar la web y no volver a visitarla! ¿Por qué no se promocionan y practican medidas antipederásticas tan simples? Obviamente, por el esfuerzo y responsabilidad amorosa y educativa que ello exigiría a los adultos. Por el contrario, la obsesión controladora no evitará que niños y pederastas puedan encontrarse en otros lugares. Mientras existan niños ingenuos y desprotegidos, habrá depredadores.
5. No tiene el menor sentido, y me parece de una hipocresía extrema, que nos preocupemos -con razón- del abuso sexual de los niños, pero ignoremos los infinitos daños que también les infligimos cotidianamente. Desde su abandono prematuro en guarderías hasta las traumáticas crianzas que sufren millones de críos de todas las edades: largas horas de ausencia parental, sustitución de vínculos afectivos por pantallas y regalos, disfunciones familiares, maltrato físico o emocional, violencia de pareja, divorcios, sistemas y horarios "educativos" asfixiantes, violencia en la escuela, diagnóstico y medicación por falsas enfermedades (tdah, etc.), traumas y neurosis infantiles (o larvadas hasta la edad adulta), desamor permanente, etc.
6. Más aún, los niños han sido abusados, maltratados y explotados desde siempre, en todos los tiempos y lugares, no sólo sexualmente sino en todos los sentidos (3):
- abortos e infanticidios de bebés (por millones)
- asesinatos de niños (recordemos el caso reciente de Lindsay Clancy)
- maltratos y crueldades de todo tipo
- educación negligente, autoritaria o directamente sádica (recordemos la pedagogía negra),
- explotación laboral e incluso militar
- compraventa de niños
- redes de prostitución y pornografía infantil
- extirpación masiva de clítoris
- etc.
En lo sexual, el abuso intrafamiliar, tanto paterno como materno, sigue existiendo en todas partes (4). En algunos países aún existe el matrimonio con niñas. Los ideales eróticos del cine, la música, la televisión, la publicidad, la moda, los espectáculos, las redes sociales, etc., son con frecuencia mujeres muy jóvenes, aniñadas, o directamente niñas prodigio o adolescentes "sexualizadas". Etcétera. Y las víctimas de todo este bombardeo general de la infancia, que son los psicóticos, neuróticos, alcohólicos, drogadictos, inadaptados, violentos y muchos otros sufrientes diversos, cuando reciben -con suerte- alguna clase de psicoterapia, la sociedad sólo aspira a "cambiarlos" para que dejen de "molestar", sin cuestionar casi jamás -ni castigar- a las familias que los destruyeron (las religiones lo prohíben).
Por todo lo expuesto, no parece que los niños hayan sido nunca muy queridos en el mundo. Por eso los adultos tampoco nos amamos (narcisismos, guerras, genocidios), y menos aún a la Naturaleza (destrucción, contaminación, ecocidio). Y pese a todos nuestros indudables avances en derechos humanos, protección de la infancia, etc., no estoy seguro de que las cosas hayan mejorado demasiado, salvo en las apariencias. Más bien sospecho que, por todas las contradicciones señaladas, el actual alarmismo antipederasta tiene menos que ver, en general, con el amor a los niños -es decir, a los seres humanos-, que con las vigentes ideologías políticas de izquierda, de "género" y de persecución de los varones, a los que se quiere culpar de casi todo.
Sin embargo, como repetimos sin cesar en este blog, seguimos creyendo que las únicas personas legitimadas y cualificadas para cuidar y proteger eficazmente a los niños de cualquier amenaza externa (o interna) son las buenas y amorosas madres y padres. Ninguna otro opción es mejor.
Artículo relacionado:
¿Por qué el abuso sexual infantil?
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1. Usaré aquí el término "niño" siempre en sentido gramatical genérico, que incluye a ambos sexos de 0 a 13 años.
2. Todo depende obviamente de su edad. No es lo mismo un niño de 5 años que un preadolescente de 12, aunque ambos sean legalmente menores de edad.
3. Véase en este mismo blog La evolución de la infancia.
4. Los hombres tienen relaciones sexuales con sus víctimas. Las mujeres los encubren, colaboran o realizan sus propias conductas inapropiadas (caricias, besos, intimidades incestuosas...).
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