Las autoras del mundo

En estos tiempos "hembristas" (en realidad, androfóbicos) y pese a la graves crisis de natalidad de occidente, muchas mujeres siguen teniendo hijos. Estas mujeres suelen presumir de su dignidad, amor, méritos y sacrificios respecto a sus hijos felices, pero niegan cualquier responsabilidad frente a sus hijos desdichados o neuróticos. Lo que es muy típico del narcisismo humano: "todo lo bueno es gracias a mí, todo lo malo es por culpa de otros". En este caso, del padre, los hombres, la biología, las condiciones laborales o sociales, etc.

Sin embargo, como saben muy bien nuestros lectores, la figura principal para el buen desarrollo infantil, que es la madre, también lo es, por eso mismo, respecto al dolor y trastornos psicológicos que puedan sufrir los niños. Pues la mano que ama y cuida es la misma que, por acción u omisión, puede dañar o permitir que terceras personas dañen al hijo.

Por ejemplo, nunca he conocido un caso de homosexualidad masculina o femenina donde la madre no esté involucrada. Por ejemplo, tratando y disfrazando al niño/a como si fuera del sexo opuesto. Rechazando o burlándose de su sexo real. Inculcándole odio al progenitor de sexo opuesto. Abusando sexualmente de él/ella. Cultivando vínculos incestuosos o dominaciones asfixiantes. Etcétera. Todo ello hasta el punto de confundir sexual y absolutamente al niño o niña.

Tampoco he visto ninguna persona crónicamente hiperansiosa, depresiva, adictiva, etc., cuyos sufrimientos no deriven de tempranas y severas carencias afectivas maternas, sin importar si el afectado/a fue amado posteriormente por otras personas.

Ni he conocido un solo trastorno de personalidad (con todo su abanico de síntomas: narcisismo, miedos, inestabilidades, agresividad, fracasos amorosos y existenciales, adicciones...) en que la madre, sola o en combinación con el padre, no mantuviese con el hijo/a relaciones extremas, precoces y permanentes de desamor, rechazo, abusos emocionales, físicos y/o sexuales, manipulaciones sin fin, etc.

Y así sucesivamente.

O sea que, nos guste o no, no hay a mi juicio ninguna forma de reducir o exagerar la importancia esencial de mamá (1) en la crianza, bienestar  y salud mental de los niños. La madre es la proveedora exclusiva de "leche y miel", tanto física como psíquica y sobre todo inconscientemente, para el presente y el futuro de cada persona. Por eso creo, contra lo que afirma la actual dictadura de "género", que las mujeres son básicamente las responsables psicológicas -por no decir las "autoras"- de la mayoría de cosas buenas y malas (p. ej. los trastornos mentales y violencias) de este mundo.

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1. Ya sea biológica, adoptiva o cualquier mujer (o a veces hombre) que asuma el rol de criadora y principal figura de apego del niño/a. Una responsabilidad que, por otro lado y contra lo que se afirma políticamente, no depende del entorno social, económico, etc. que sufren muchas mujeres, puesto que en condiciones materiales similares siempre habrán buenas y malas madres.

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