Temas tabú

Una persona me pregunta por qué nunca escribo sobre ciertos temas psicológicos más o menos polémicos. Mi respuesta es muy sencilla: porque está prohibido hacerlo, tácita o explícitamente. Porque así nos lo imponen las actuales dictaduras ideológicas de Occidente. Y porque las represalias contra los "desobedientes" pueden ser, como sabemos, muy duras, desde injurias en las redes sociales, agresiones físicas y multas hasta la "cancelación" profesional y social, la cárcel o incluso cosas peores. Un precio demasiado alto, sobre todo para disidentes solitarios, sólo al alcance de los superhéroes o los individuos autodestructivos.

¿Qué temas son intocables, es decir, un tabú en la Psicología? Muchos. Por ejemplo, es casi imposible cuestionar, analizar, estudiar o ni siquiera opinar sobre las posibles génesis, psicodinámicas, factores familiares y sociales, sufrimientos y secuelas de asuntos psicológicos tan importantes como los siguientes:

  • homosexualidad
  • transexualidad
  • violencia femenina
  • trastornos graves (psicosis, esquizofrenias...)
  • autismos
  • alcoholismos, adicciones
  • abuso sexual infantil
  • pedofilia masculina y femenina
  • narcisismo femenino
  • maltrato infantil masivo y encubierto (familiar, institucional, social...)
  • suicidio
  • Psicología (desvinculada de los contextos íntimos familiares)
  • Psiquiatría (como falsificadora de trastornos y tratamientos)
  • etc.

Es verdad que en este blog hemos tratado de forma breve y resumida algunos de estos temas, dejando al lector la labor de reflexionar más profundamente por su cuenta. Pero escribir pública y detalladamente sobre todo ello no parece lo más prudente en estos tiempos.

Creo, en todo caso, que es políticamente tabú cualquier análisis psicológico que invoque la responsabilidad de personas distintas (sobre todo, la madre) del propio afectado/a, e incluso del afectado/a mismo, ya que esto se interpreta increíblemente como "acusar, culpabilizar, revictimizar", etc. a las personas. Responsabilizarnos de nosotros mismos y de nuestros seres presuntamente queridos no está hoy precisamente de moda, dado que no es el individuo, sino el Estado, quien pretende tomar por nosotros la mayoría de decisiones. Por todo esto, en fin, se persigue toda reflexión que choque con las actuales doctrinas totalitarias sobre quiénes son supuestamente "los buenos y los malos" en los sufrimientos humanos.

Comentarios

  1. Hola, José Luis. Suscribo tu postura. Es evidente la intención de infantilizar a la.población, desconectando a las personas de su intuición para que no cuestionen el orden establecido. El sistema premia la uniformidad y utiliza la cancelación como arma. Recientemente lo viví al abordar el tema del sobrediagnóstico de TDAH en niños, adolescentes y hasta en adultos.

    Saludos

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