No eres una superwoman
Algunas madres creen
ser una "superwoman", o se esfuerzan/fingen serlo aunque, al
mismo tiempo, se quejan continua y penosamente de que no dan
abasto con las obligaciones que comporta "atender a los hijos,
el trabajo, la pareja", etc., y esgrimen argumentos feministas, exigen ayudas del gobierno, leyes de conciliación familiar, etc., creyendo todo eso soluciones definitivas. Sin embargo, muy pocas parecen estar dispuestas a renunciar a ninguno de esos esfuerzos
(hijos, profesión, pareja, estilos de vida) a los que se sienten
obligadas. Aunque nadie exige a ninguna mujer que deba
tenerlo todo, abarcarlo todo, atender a todo. Sólo ella misma
ha decidido hacerlo, ya sea por ingenuidad, ignorancia o
narcisismo.
Criar hijos es muy difícil. No importa cuántas mentiras nos cuenten al respecto, es extenuante. Ninguna mujer puede lograrlo a solas, y mucho menos si dispersa sus fuerzas y su tiempo en cualesquiera otras ocupaciones. La crianza, por economía de energías y salud mental para todos, exige dedicación total a los hijos, sobre todo en sus primeros años. Y aún así, muchas mujeres tampoco lo lograrán del todo debido a determinadas limitaciones emocionales, neuróticas, prácticas, etc. Así que todas las mujeres deberíamos desengañarnos desde el principio: la mujer/madre superwoman no existe.
Por eso tod@s deberíamos saber que en la vida siempre hay que elegir. Establecer prioridades por pura supervivencia psíquica. Tomar esto y renunciar a aquello. Cualquiera que, como los niños caprichosos, pretenda tenerlo "todo, todo y todo", estará condenado a sufrir. Padecerá todo tipo de estreses, ansiedades, agotamientos, depresiones, iras, resentimientos. Reducirá su vida a un infierno de agobios, obligaciones, sacrificios, frustraciones, etc., por las que todo el tiempo andará culpando a los demás: a los hijos, la pareja, el trabajo, el gobierno, el patriarcado... Y, lo peor de todo, demasiadas de estas mujeres reclamarán a sus hijos con extrema e injusta crueldad: "yo te di la vida, me sacrifiqué por ti, debes agradecérmelo". Pese a que la realidad es justamente la contraria: sólo las madres y padres son responsables de haberlos engendrado y, por tanto, ningún hijo les debe esencialmente nada.
Las personas, y en este caso las mujeres, no podemos vivir sin responsabilizarnos de nuestras decisiones/acciones. Necesitamos plena conciencia de qué cargas queremos y/o podemos asumir o no. Qué condiciones físicas, emocionales, económicas y logísticas reunimos, o no, para tener un hijo, o varios, o quizá mejor ninguno. Asegurarnos de si realmente podemos compatibilizar los hijos con nuestra profesión, o con nuestros horarios de trabajo, o con nuestros intereses y tiempos de ocio, amistades, viajes o costumbres en general. Etcétera. Porque si nos metemos a ciegas, o por mera imitación social, en cualquier callejón sin salida, simplemente no podremos soportarlo. Nos sentiremos cada vez más agotadas, más frustradas, más enfadadas, más resentidas, más neuróticas e incapaces de disfrutar de todo aquello -hijos, pareja, profesión, amistades, formas de vivir- que precisamente elegimos para ser más "felices".
Pues reiterémoslo una vez más: ninguna mujer es una superwoman.
Ni falta que hace.
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