Pornografía

Hay actualmente desde ciertos sectores una notable hostilidad hacia la pornografía, pese a que ésta acompaña a la Humanidad desde siempre y es hoy una de las industrias más grandes del mundo. ¿Por qué este rechazo? ¿Es tan mala como se dice? Intentaré dar aquí mi opinión. (1)

En primer lugar, los argumentos más habituales contra la pornografía son, por un lado, que es supuestamente "cosificadora" y degradante para la mujer, etc. Y, por otro, que es también presuntamente dañina para el desarrollo psicológico, sexual, moral y relacional de las personas. Personalmente, no comparto el primer argumento, ya que, siempre que la pornografía se ejerza libremente entre adultos, cualquier mujer tiene derecho a explotar su cuerpo como desee, tal como hacen las modelos, actrices, etc. (2). Y sobre su supuesta toxicidad, no me parece mayor que la de cualquier objeto del que se abuse adictivamente -p. ej., el alcohol o las pantallas-, ni es remotamente comparable a la de muchas otras lacras humanas, como el desamor y el maltrato infantil, el cultivo del odio, los puritanismos y fanatismos, etc.

Una segunda reflexión es por qué tantas personas se escandalizan y rechazan la pornografía, en la que algunos personajes se limitan a disfrutar sexualmente sin dañar a nadie, mientras que aceptan sin problema, p. ej., el cine y las series de televisión repletas de crímenes y violencias. O por qué condenan las escenas sexuales llamadas "explícitas", pero las aprueban sin dificultad cuando no muestran los genitales, considerándolas entonces "eróticas" o incluso "artísticas". En mi opinión, esto nos sugiere que nuestra sociedad sufre algún problema con el sexo, el cuerpo y/o el placer sexual.

Durante siglos, en efecto, Occidente reprimió lo sexual debido a toda clase de influencias filosóficas y religiosas (idealismos neoplatónicos, cristianismo, romanticismos, etc.), con sus consiguientes moralismos antisexuales, muy útiles -además- para "castrar" políticamente a las sociedades. El intento de "liberación sexual" de los años 60 no pareció funcionar (3). Así que, a mi juicio, el puritanismo antisexual sigue existiendo, aunque esta vez disfrazado de guerra de sexos, políticas de "género", persecución del varón, descrédito de la heterosexualidad, etc. Y también de censura de la pornografía.

Ahora bien, al margen de puritanismos e ideologías, ¿por qué mucha gente rechaza psicológicamente la pornografía? Yo diría que, muy a menudo, por miedo o hipocresía. Por ejemplo, ¿cuántas personas que la critican la conocen realmente? Y si la conocen, ¿hasta qué punto es cierto que no les gusta o quizá sólo mienten por conveniencia social? Y si realmente les repugna, ¿por qué? ¿Les remueve quizá viejos traumas, o prejuicios de cualquier tipo, o posibles envidias, o problemas íntimos con el otro sexo o la sexualidad en general? Etcétera. Fijémonos en que, cuando algo no nos atrae -por ejemplo, el vodka o el cine gore-, no nos crea ninguna animosidad; simplemente nos resulta indiferente.

Pero vayamos al grano: ¿por qué millones de personas consumen pornografía? Sin duda porque muchísima gente, por toda clase de condicionantes -sociofamiliares, neuróticos, de pareja, económicos, existenciales- no se siente razonablemente feliz. Y mucho menos en lo sexual. Por ello, como el placer sexual es una de las gratificaciones más asequibles y potentes que existen, millones de personas buscan realizarlo y, si no pueden, lo fantasean. Y lo harán con la imaginación, o en sueños, o con ayuda de representaciones pornográficas (visuales, literarias), etc. Cuanto más desdichados son los individuos en cualquier sentido, más buscarán sucedáneos y gratificaciones placenteras, ya sean sexuales o de otro tipo (adictivas, narcisistas, consumistas, escapistas...). De ahí el elevadísimo consumo de pornografía, con la ayuda, obviamente, de la extremada facilidad e incluso gratuidad de acceder a ella en internet.

Por tanto, volviendo a la supuesta nocividad de la pornografía, vemos que ésta sólo atrae a las personas que, de algún modo, ya están dañadas. La usan para canalizar sus deseos y/o aliviar temporalmente sus frustraciones, de modo que, igual que el cine violento no convierte en asesinos a sus aficionados -más bien ayuda a prevenirlo mediante la descarga catártico-preventiva (como en el fútbol) de la agresividad-, la pornografía tampoco "promueve" conductas cuyas semillas no lleven ya dentro las personas. Ninguna ficción puede "crear" conductas. Sólo puede hacerlo la realidad psicoafectiva de los individuos, es decir, su familia, educación, ambiente, etc. Por eso, cuando ciertos determinantes conscientes e inconscientes no existen en el sujeto, la pornografía sólo puede suscitarle aburrimiento.

La pornografía común me parece, en suma, fundamentalmente inofensiva y un necesario paliativo para millones de personas. Lejos de "dañar" o "promover" conductas inaceptables, ayudan a canalizar y aliviar innumerables dificultades de todo tipo. No se trata, pues, de combatirla ciegamente (4), sino de comprender sus causas y resolverlas/prevenirlas en lo posible por medios más lúcidos y empáticos. Creo que la razón principal de la pornografía es, como en tantos otros problemas psicosociales, que la mayoría de gente se siente consciente o inconscientemente sola, insatisfecha y hambrienta de amor.

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1. Me referiré exclusivamente a la pornografía legal realizada y consumida libremente por personas adultas. No a la pornografía infantil u otras formas delictivas, ni al problema de la intrusión pornográfica en redes sociales u otros sitios inapropiados, ni al acceso temprano de niños y jóvenes a la pornografía, etc

2. Personalmente, nunca olvido esa otra "pornografía", la romántica, tan propia del arte (cine, música, literatura...) y tan apreciada por muchas mujeres. Me parece incluso más cuestionable que la pornografía sexual, pues ésta sólo expresa fantasías físicas, superficiales, mientras que el romanticismo deforma completamente la psicología del amor.

3. Creo que dicha "liberación" sólo fue aparente, pues creó en muchas personas la obligación de mantener relaciones sexuales para parecer "modernas", "progresistas", etc. Sólo forzó ideológicamente las costumbres.

4. Véase la terrible crueldad de nuestra sociedad, que primero crea la desdicha de las personas empujándolas al consumo de objetos paliativos (pornografía, alcohol, drogas, redes sociales); y luego las denigra y quiere prohibir sus muletas... para protegerse de los problemas que ella misma causó.

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