¿Por qué tanta locura?
La locura (1) del ser humano, tanto en sentido individual como colectivo, siempre ha existido. Pero observamos en
Occidente en las últimas décadas, pese a disfrutar de tiempos de
"paz y bienestar", una aparente multiplicación de los trastornos
mentales y, desde luego, una creciente normalización, publicidad
e incluso prestigio social de algunos de ellos. Los problemas
psicológicos de todo tipo permean las ideologías, la política,
las leyes, las costumbres, las artes... Toda la sociedad parece
estar enloqueciendo "aún más" de lo habitual. Y una
pregunta sería: ¿por qué?
Ya sabemos (2) que la mayoría de trastornos mentales no son enfermedades físicas como la hepatitis o el cáncer, sino secuelas de vivencias traumáticas, generalmente desde la infancia, que afectan a la personalidad, el corazón, el alma de las personas. Cuando tales secuelas destacan por su rareza, "inexplicabilidad" y, sobre todo, por el dolor que causan a los afectados y a su entorno (p. ej, las adicciones), las llamamos metafóricamente "enfermedades". ¿Por qué, entonces, insistimos en confundir lo metafórico con lo literal y seguimos tratando los problemas mentales con teorías y terapias meramente sintomáticas, ya sean biologistas/farmacológicas o cognitivo-conductuales? En mi opinión, por lo mismo que fallamos en muchos otros campos humanos: por nuestra ignorancia y nuestros miedos. Y, naturalmente, por nuestra obsesión por el poder y el dinero.
Si admitiésemos que los problemas mentales son fruto del dolor sociofamiliar, entonces deberíamos afrontar las terribles condiciones y violencias secretas de la familia y la sociedad en general. Y desgraciadamente casi nadie pretende tal cosa. Por eso, a mi juicio, la mentalidad conservadora defiende las teorías sintomáticas ya citadas, con sus patologizaciones y diagnósticos de todo, etc. Y la mentalidad progresista niega la índole traumática de tales trastornos y fomenta ciegamente su "aceptación" e "integración" social. En medio de esta polaridad, estamos quienes pensamos que, si bien los trastornos mentales no son literalmente enfermedades, si debemos tomarlos muy en serio y tratarlos como si lo fueran. Porque, dada su destructividad individual y social, constituyen verdaderas lacras humanas que deben ser prevenidas y combatidas exactamente igual que luchamos contra las enfermedades físicas, la injusticia, la violencia, el crimen, etc.
De modo que, entre quienes no exploran las causas de la locura y quienes afirman que simplemente debemos "aceptarla", todos ellos la eluden, la niegan, y así la locura campa a sus anchas, quizá cada vez más grave, empeorando nuestra vidas y contribuyendo a la decadencia de nuestras sociedades.
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1. Entendemos aquí por "locura" todo aquello que, en general, llamamos trastornos o patologías mentales, psicoconductuales, neuróticas, psicóticas, etc.
2. Al menos desde el surgimiento del psicoanálisis, las numerosas escuelas inspiradas en él, la antipsiquiatría de los años 60, las teorías del apego y del trauma infantil, la concienciación social sobre el maltrato en la infancia, la experiencia de numerosos autores (como Alice Miller, Laura Gutman, José Luis Marín...), etcétera.
Buenas, lo saludo desde Uruguay hace tiempo leo vuestros articulos, me encanta con la valentía que tratan los temas, dicen lo que los demas ocultan o eligen no ver. Me han ayudado en lo personal y en lo profesional, soy abogada y tambien veo a diario la decadencia social. Gracias por sus aportes
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras y por seguirnos. Un cordial saludo.
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