Tipos de madres
Hay muchas clases de madres. Y hay también, como sabemos,
algunos tipos que son más o menos nocivas para sus hijos. Sobre dichos tipos hay una clasificación muy interesante en este largo artículo de internet, que quiero citar aquí porque resume de forma muy clara, breve y útil nuestras propias experiencias terapéuticas a lo largo de muchos años. El texto dice así:
Las asociaciones de los pacientes fueron categorizadas con los criterios del análisis cualitativo de tipos de madre publicada en la investigación de Schlemenson y otros (1990): “La incidencia de los aspectos histórico-afectivos en la construcción del conocimiento”. Expondremos las características principales -con algunas modificaciones- de los tipos de madre mencionados por Schlemenson y otros (1990):
Madre normal
• Tiene un reconocimiento del hijo como ser
nuevo y distinto de ella, y ese reconocimiento implica
la aceptación de su cuerpo, deseo, sexo y filiación.
• Catectiza
[=acepta/siente] positivamente el acto procreador.
• Otorga independencia en los momentos de autonomía.
• Tiene una represión exitosa de su sexualidad
pregenital. Libidiniza al niño de acuerdo a su propia
historia y en acuerdo esencial con el padre y con el
discurso cultural del medio en que se inserta.
Madre débil
• Aquella que manifiesta impotencia para hacerse cargo
de su función.
• Presenta dependencia infantil respecto de su familia
de origen.
• No se ofrece como modelo de identificación, ocupando
el lugar de una hermana más.
• Idealiza al padre y su familia de origen.
• Se muestra como víctima sumisa e impotente.
• No se puede contar con ella y por el contrario, es un
problema para los hijos.
• Está siempre o a menudo enferma y hay que ocuparse de
ella.
Madre fría
• Poco cariñosa con el hijo/a en el sentido físico. (no
hace caricias, no abraza, no besa).
• Poco comunicativa.
• No se puede contar con ella porque es egoísta o
narcisista (se centra en sus necesidades), pero no es
además un problema para los hijos, lo cual la diferencia
de la madre débil.
• Está ausente y descuida a los hijos por falta de
interés, por trabajo, por tener más hijos que los que
puede cuidar o por fatalidad del destino.
• Da a los demás y no a los propios.
• Prioriza relaciones duales con terceros dejando
excluido al hijo
• Estructurada y esquemática.
Madre atrapante
• Captura al hijo en el espacio representacional
materno.
• Refuerza la dualidad con el hijo impidiendo el acceso
a la terceridad.
• Refuerza la simbiosis y restringe la autonomía.
• Invasora, controladora, obsesiva y posesiva.
• Simbiótica: pretende una relación pegoteada, no
reconoce las diferencias con su hijo/a.
• Ve sólo su realidad y la quiere imponer.
• Autoritaria, dominante.
• Da todo y no pone bien los límites. Sobreprotectora.
Madre destructiva
• Desnarcicisiza y abandona. Instrumenta formas de
aniquilamiento psíquico del niño donde su lógica está al
servicio de la denigración y el odio.
• Descuida sistemáticamente al hijo/a.
• Mantiene una actitud denigratoria sobre su
comportamiento.
• Invasora pero con intrusiones corporales y
traumáticas.
• Describe a la figura paterna como ajena y odiada.
• Castigadora.
• Culpógena.
• Con amantes y sin ocultarlo.
Madre psiquiátrica
• Inestable, nerviosa, en alerta permanente,
tremendista, con ansiedades psicóticas. Se diferencia de
la ansiedad generalizada en que las preocupaciones son
bizarras y/o incoherentes o incongruentes con el resto
de sus ideas o conductas.
• Alcohólica.
• Impulsiva, sin control de ningún tipo.
• Psicótica (por sus ideas delirantes, y/o aislamiento
autístico y/o ruptura con las normas sociales y/o
alteraciones de la sensopercepción); suicida, o
cumpliendo criterios del eje I del DSM IV, cuando esos
criterios se refieren a trastornos severos, como por
ejemplo depresión mayor y no en cambio distimia. En el
eje II, desorden severo de la personalidad con gran
desadaptación social y perjuicios para los demás por su
agresividad, impredecibilidad y/o labilidad emocional.
[...]
Madre sobreadaptada
Es aquella que se presenta como si fuera
completa y sin fallas manteniendo una imagen idealizada
frente a sí misma y hacia el mundo. Manifiesta una
importante hostilidad encubierta.
• Cumple con todos los requerimientos de atención del
niño, pero predomina el cumplimiento del deber por sobre
el afecto espontáneo y verdadero.
• Sustituye al padre como sostén del hogar.
• Sostiene a la figura paterna frente a los niños a
costa de cualquier contradicción.
• Conserva la convivencia tolerando adulterio,
alcoholismo, castigos.
© Fuente: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=369147944069
Comparto aquí este texto, que no conocía anteriormente, porque, en efecto, ni uno solo de nuestros pacientes dejó de sufrir una madre de alguno (o varios) de los tipos descritos. Con la colaboración o irrelevancia del padre.
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