La mujer hipernarcisista moderna

Como ya he mencionado en otras ocasiones, aunque soy mujer no soy feminista (al menos tal como se entiende el feminismo actualmente). Creo que no hace falta serlo y, de hecho, desde mi punto de vista es perjudicial. Basta con no ser demasiado egocéntrica. Pero la mayoría de mujeres de las últimas décadas, cuyo narcisismo/autorreferencia es políticamente utilizado y exaltado sin cesar, se han convertido por eso mismo, en mi opinión, en seres infelices e intratables, incluso patológicos en demasiadas ocasiones... sin ser por ello más "libres" que las mujeres de otros tiempos de supuesta mayor opresión. He aquí, por ejemplo, tres de los rasgos principales que caracterizan a estas mujeres hipernarcisistas modernas:

1. Exhibicionismo. La mujer actual siempre necesita llamar la atención de los demás. Tiene que lucirse, destacar a toda costa, decir o hacer lo que sea para atraer la admiración o envidia de otras mujeres, y la admiración y deseo sexual de los hombres. Sólo así logrará sentirse "valiosa", y se volverá adicta a ello. Inconscientemente considera que todo lo relativo a sí misma (relaciones, actividades, proyectos, formas de sentir y pensar, etc.) es "especial", diferente o incluso superior a la normalidad. Se siente, sin ser consciente de ello, moralmente superior a mucha gente y, en particular, a los hombres. Y absolutamente centrada en sus asuntos (necesidades, alegrías, problemas, triunfos, fracasos), no ve, es decir, niega o no le importan las necesidades, problemas, etc. de los demás. Simplemente vive apartada de lo real en su mundo "bonito" o "especial", sin empatía, ni autoconciencia, ni autocrítica. Con todas las secuelas que derivan de ello en sus relaciones personales, o con sus hijos, o debido a los errores a los que la empuja su propia condición, etc.

2. Victimismo. Como el hipernarcisismo choca frontalmente con la dura realidad, que nada tiene que ver con fantasías inmaduras, estas mujeres sufren toda clase de malestares, ansiedades y frustraciones, de las que se defienden con un arma muy eficaz: el victimismo. De este modo, siguen siendo como siempre el centro de atención, pero en este caso mediante permanentes quejas, lágrimas y acusaciones contra los demás, sin concienciar ni responsabilizarse nunca de sus propias equivocaciones. Esta manipulación inconsciente atrae con mucho éxito la empatía, solidaridad y ayuda de otras mujeres que sufren exactamente por las mismas razones; y también las de muchos hombres que, por candidez o afán sobreprotector, se conmueven y desean "ayudar" a esas mujeres tan aparentemente débiles e indefensas.

3. Ira. Derivada de todo lo anterior, surge la ira. La rabia permanente de las mujeres contemporáneas contra todo lo que no comprenden, las contraría, las frustra, molesta su comodidad o privilegios, o las perjudican verdaderamente. Pero no es una ira temporal, proporcionada y resolutiva, sino difusa y crónica. Las mujeres actuales siempre están malhumoradas, se enfadan al mínimo roce, riñen y dan lecciones muy a menudo a los demás -sobre todo a sus hijos/as y a los hombres-, exigen siempre, protestan, reivindican, etc., todo ello exacerbado por las ideologías que las validan y alientan. Y con esta ira victimista, que nada logra solucionar, contribuyen con su 50% al mundo tan invivible que todos conocemos y sufrimos.

No, no puedo desgraciadamente identificarme con estas generaciones de mujeres. Creen que avanzan hacia su liberación, pero lamentable y paradójicamente sólo se hunden cada vez en una insatisfacción existencial cuyos motivos psicológicos y políticos, conscientes e inconscientes, ni siquiera atisban. Simplemente no encuentran su lugar en el mundo. Han sido estafadas y destruidas. Y, a menos que despierten de su engaño, no parece haber remedio para esta tragedia, que afecta tanto a las mujeres como a los millones de niños y adultos que dependen o se relacionan con ellas.

Comentarios

  1. Gran reflexión, querida Olga. Cómo hacen falta este tipo de espacios como el que ofreces, pues como bien señalas, las mujeres han sido estafadas y destruidas, en el nombre del empoderamiento y la justicia. Comparto con gusto tu artículo. Abrazos

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    1. Me alegro que tú tambien lo veas así, Sofía. No es fácil hablar con muchas mujeres de este asunto. Gracias y besos. 🧡

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