Los nidos
En un río sucio, sólo pueden crecer -y morir- peces enfermos. En un nido
lleno de parásitos, sólo pueden malvivir polluelos raquíticos
destinados a sucumbir pronto. Igualmente, una familia sin amor o
patológica sólo puede malcriar niños sufrientes, es decir, igualmente
patológicos, como evidenciarán a corto, medio o largo plazo sus
dolorosos trastornos e inadaptaciones de todo tipo.
Todo esto es obvio. Pero una sociedad tan "socializada" como la nuestra, donde los problemas de los individuos importan menos que los intereses de la familia, la sociedad y el estado, afirma cruel y falsamente que la mayoría de trastornos psicológicos son exclusivamente "individuales". Por ejemplo, desde la depresión, las adicciones o la violencia hasta muchas psicosis, las disforias de género o incluso algunos autismos se atribuyen generalmente a supuestas razones genéticas, biológicas, cognitivas, de aprendizaje, etc., del sujeto, sin que tengan "nada" que ver en ello los errores, valores e intereses familiares y sociales. Así que, si la persona es feliz, lo es gracias al grupo del que forma parte. Pero si sufre, si está trastornada o rota, entonces la "culpa" es sólo suya y requiere de inmediato "reeducación" y/o fármacos.
Muy pocos terapeutas y expertos en salud mental se interesan de verdad por los orígenes de los problemas psicoconduales de la gente. En vez de indagar en lo más obvio y cercano, el contexto familiar de las personas, y entrevistarlas a fondo, empatizar con ellas, ayudarlas a destapar heridas o conflictos silenciados, etc., se apresuran a buscar causas remotas y complejas, "neurocientíficas", dudosamente demostrables, etc. O, peor aún, se politizan y deforman las situaciones insoportables con prejuicios ideológicos. La realidad familiar tiende en todo caso a evitarse, se la idealiza o silencia, se la reduce a tabú. Y luego todo el mundo se extraña del aumento imparable de los trastornos psicoconductuales.
Creo que mientras no nos atrevamos a destapar lo que realmente ocurre en los nidos familiares, esos lugares donde millones de seres humanos son durante casi dos décadas dominados, condicionados, interferidos, violentados, castrados, incluso anulados psíquicamente, etc., la Psicología no existirá. Porque todo lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, lo creativo y lo destructivo, lo bello y lo siniestro del ser humano germina -o no- precisa y principalmente en esos nidos. En las familias sanas o enfermas. En la cantidad de amor o veneno que los niños maman, absorben, respiran desde que nacen en esos nidos que no pueden controlar ni cambiar, y de los dependen absolutamente para sobrevivir. Por eso, en fin, cualquier Psicología construida sobre la deliberada negación de estas obviedades me parece esencialmente una farsa.
Comentarios
Publicar un comentario