Epstein y la hipocresía

El caso Epstein es terrible y ojalá pudiera ser debidamente aclarado y juzgado. Pero algo que me sorprende casi más que esos hechos es el escándalo social, el morbo, la insistencia mediática de estos días (febrero de 2026) sobre el tema, como si fuese la primera vez que estas cosas horribles suceden. O como si no supiésemos que el abuso sexual infantil, como todas las formas de abuso y violencia, existen desde siempre en todos los lugares y capas sociales del mundo. De modo que rasgarnos las vestiduras en este caso concreto no parece ayudarnos mucho a comprender y prevenir tan lamentable lacra.

Según Save the Children, "8 de cada 10 abusos sexuales infantiles son perpetrados por familiares o personas conocidas del niño/a, y el 96% de los abusadores/as no tienen antecedentes penales de tipo sexual. Además, se cree que sólo el 15 % de los casos son denunciados". O sea que la magnitud del abuso sexual infantil es realmente incalculable. A parte de las redes criminales (trata de niños, pornografía y prostitución infantil, etc.) que operan dentro y fuera de nuestros países occidentales, o la explotación en general de los niños (desde sexual hasta militar) en muchos lugares del mundo, etc.

¿Por qué entonces tanta "sorpresa" con el caso Epstein? ¿De verdad somos tan ingenuos o estamos tan desinformados sobre la naturaleza del ser humano? ¿O quizá todo este ruido expresa o se utiliza con otros fines? Por ejemplo, como show comercial. O para tapar la horrible verdad de que el abuso infantil no es sólo cosa de "ricos perversos y lejanos", sino también de muchísimas familias de nuestro cercano entorno social. O por determinados intereses políticos. O como descarga del trauma de muchas personas que fueron abusadas. O quizá, quién sabe, como reacción defensiva de mucha gente contra sus propios e inconfesables deseos ocultos, que harían lo mismo que Epstein si pudiesen pagarlo... Etcétera.

En mi opinión, ningún sistema a base de meras leyes, controles, castigos, etc., puede suprimir el mal ni, mucho menos, prevenirlo. No podemos remediar lo que no comprendemos. Por eso, igual que para sanar muchas enfermedades debemos conocer y mejorar las condiciones sociales, de higiene, alimentación, educación, estilos de vida, etc., de las personas, creo que también, para reducir el abuso sexual infantil, deberíamos no sólo perseguirlo, proteger a las víctimas, hacer justicia, etc., sino asimismo analizar a fondo sus causas y motivos. Es decir, descubrir de una vez por todas por qué el mundo genera tan inmensa cantidad de abusadores/as, cómplices y encubridores.

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