Los errores no existen

Muchas personas, cuando deciden algo y les sale mal, dicen para justificarse: "cometí un error". No saben que llamar error a un mal resultado no sirve para entenderlo, ni para evitar repetirlo, ni para eludir la responsabilidad de nuestra acción. Pongamos algunos ejemplos.

Un hombre ebrio conduce a velocidad excesiva y atropella a alguien. Más tarde se disculpa diciendo "perdón, me equivoqué". Pero el accidente no fue obviamente ningún error, sino la consecuencia inevitable de una conducta inadecuada, resultado a su vez de muchas causas.

Un político, por egoísmo o ignorancia, toma una decisión que resulta socialmente fatal. Tampoco vemos "fallo" alguno en eso, ya que su acción fue fruto directo de tal egoísmo o ignorancia.

Una persona es infeliz con su pareja, que eligió libremente en su día, o se siente defraudada por su profesión o amistades, o lamenta que sus decisiones no le trajeran los éxitos esperados, etc. Luego piensa que todo se debe a "decisiones equivocadas" en el pasado...

Ahora bien, en una vida compleja e imprevisible por definición, ¿puede ser acertado o erróneo lo que vivimos?

En psicología no hay errores, sino sólo consecuencias. Nuestros éxitos y fracasos no son mérito o demérito nuestro, sino el fruto natural de intrincadas dinámicas conscientes e inconscientes. Por ejemplo:

  • nuestro tipo y grado de neurosis
  • nuestros deseos y motivaciones
  • nuestros temores y limitaciones internas
  • nuestro grado de lucidez o ignorancia
  • los condicionantes exteriores
  • etc.

Y como de todo ello solemos saber muy poco, por eso mismo llamamos ingenuamente "fallos" a las raíces ignoradas de nuestros disgustos. Después usamos tal idea para esquivar nuestras verdades íntimas, minimizar nuestros sentimientos de culpa, martirizarnos por "haber fallado", etc. Y así, en vez de resolver o prevenir nada, seguimos tropezando siempre en las mismas piedras.

Si no queremos "equivocarnos" más, lo más sabio sería entonces destapar y aprender de las dinámicas semiocultas citadas. Es lo que tradicionalmente hemos denominado conocernos a nosotros mismos.

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