La mitificación de la mujer

Texto original: José Luis Cano

La figura de la Madre y, por extensión, de la Mujer ha sido mitificada desde todos los ámbitos (religioso, social, político, ideológico, artístico...) en casi todos los tiempos y lugares. Sin embargo, como todas las idealizaciones, dicha mitificación no sólo choca con la realidad, sino que, por eso mismo, parece haber servido para ocultar algunos de sus lados más oscuros. "Dime de qué presumes...". Cualquier observación sincera y desprejuiciada del mundo -en lo histórico, social, psicológico, etc.- desvanece muy pronto cualquier fantasía sobre este tema.

Las mujeres son seres humanos y, como tales, poseen todas las características humanas. Sólo las diferencia su condición biológica de hembras de la especie, es decir, su capacidad de engendrar hijos y/o atraer sexualmente a los machos, ambas cualidades muy valiosas, por muchos motivos, en todas las épocas. Pero la naturaleza humana se caracteriza esencialmente, tanto en hombres como en mujeres y entre otros rasgos positivos y negativos, por el narcisismo (el "ego") y sus inevitables consecuencias: desamor, ansia de poder, manipulaciones, engaños, etc.

La capacidad de la hembra de tener hijos y/o atraer sexualmente al macho se ha utilizado narcisistamente desde tiempo inmemorial en todas partes no sólo por las mujeres, sino por las culturas en general, con toda clase de fines: políticos, económicos, demográficos, psicológicos... Como podemos ver muy claramente, por ejemplo, en las relaciones de las mujeres con sus propios hijos. ¿Cómo tratan y han tratado históricamente, en general, las madres a sus hijos? ¿Qué tipo de vínculos establecen, o no, y con qué consecuencias en los hijos y sociedades? ¿Cómo influyen las mujeres en la salud mental de individuos y pueblos? ¿Cuáles son sus claroscuros, siendo como son engranajes -igual que los hombres- de intrincados condicionamientos e intereses sociopolíticos ajenos? ¿Tiene algún fundamento, en fin, su apabullante mitificación?

El tema es enormemente complejo. Pero sí disponemos de algunas pistas suministradas por la etnología, la historia, la psicohistoria, el psicoanálisis, la psiquiatría, la psicoterapia, el feminismo, la literatura, las crónicas sociales, etc. Entre ellas, las siguientes:

  • la natalidad de un grupo no depende sólo de la mujer, sino de los intereses religioso-políticos del grupo, de los cuales la mujer es su principal instrumento;
  • la crianza nunca ha sido necesariamente a cargo de la madre biológica, sino también de otras mujeres alternativas (amas de cría, niñeras, tías, abuelas...) u otras personas;
  • millones de niños han sido masiva y rutinariamente abortados, o asesinados o abandonados tras nacer;
  • siendo los conceptos de "infancia" y "psicología infantil" históricamente muy recientes, innumerables generaciones han sido criadas y tratadas en condiciones brutales de todo tipo: negligencias, violencias, castigos, abusos sexuales, sumisión, esclavitud, venta, etc.;
  • casi todas las madres proyectan contra sus hijos sus muchos problemas, dependiendo además del número de hijos, su sexo, su edad, su origen, sus preferencias emocionales, el propio estado mental de la madre, etc.;
  • así como las madres son instrumentos de la sociedad, millones de niños son concebidos igualmente como instrumentos para la madre, ya sea por motivos psicológicos, económicos, laborales, "seguro para la vejez", etc. O por sometimiento a los intereses familiares, religiosos y sociopolíticos;
  • innumerables mujeres conciben contra su voluntad, o lo hacen con ingenuidad y se decepcionan después con rapidez, o jamás fueron amadas por sus propias madres, etc., de modo que pronto rechazan e incluso odian consciente o inconscientemente a sus hijos (o a alguno/s de ellos), se sienten atrapadas, resentidas, envidiosas, etc.;
  • la neurosis humana en todas sus formas es en gran parte, como sabemos hoy, una secuela de las dolorosas infancias de las generaciones en el seno de familias más o menos "inhóspitas", cuya cabeza más importante siempre fue generalmente, en sentido psicológico y madurativo, no meramente "educativo", la madre (u otras mujeres) criadoras;
  • etcétera.

Por todo esto, que el lector inquieto puede explorar por su cuenta, no parece que la mitificación de la Madre/Mujer sea muy justificada. Muy al revés, como tantas otras leyendas "blancas" o "negras" de la Historia, parece una tapadera sociocultural de todo lo contrario. Es decir, el encubrimiento del hecho terrible de que, en general, las mujeres, igual que los hombres y las sociedades de las que ambos forman parte, no logramos amar adecuadamente a los hijos (ni a nadie). En ningún tiempo ni lugar. Así que las mujeres resultan ser, junto con los hombres, una de las fuentes esenciales del sufrimiento humano. Y por eso precisamente se las mitifica.

¿Por qué sería tan importante concienciar y superar esta gigantesca idealización de lo femenino? Obviamente, porque este mecanismo de defensa psicológico y social nos impide realizar el indispensable análisis objetivo que nos ayudaría a aliviar y prevenir los graves daños que tal defensa ocasiona desde siempre a la Humanidad.

Comentarios

  1. Excelente, simplemente. Y por tanto a explorar rasgos y consecuencias de esta modificación. Gracias.

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  2. Muchas gracias, JA, y también por comentar aquí. Es un placer compartir contigo. Un abrazo.

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