¿Control o amor?

En un mundo basado desde siempre en el control de creencias y conductas, las emociones, sentimientos y sufrimiento psíquico de las personas han sido generalmente despreciados. Se los ha relegado tradicionalmente a la religión, la filosofía, el arte, etc., pero la mayoría de gente ha sido -y es- educada y gobernada fundamentalmente a base de ideologías y conductas obligatorias. Por eso la mayor parte de la Psicología actual es cognitivo-conductual. Es decir, centrada básicamente en el control de las formas de pensar y actuar de las personas.

Ahora bien, ¿puede cualquier Psicología excluir la afectividad, la vida interior, el dolor íntimo de los individuos? ¿Puede sanarlos de verdad si, prescindiendo de sus patógenos ambientes sociofamiliares, etc., sólo le ofrece "herramientas" para el aprendizaje de pensamientos y conductas socialmente más "aceptables"? En suma, ¿puede facilitar la genuina y estable transformación interna (=maduración) de las personas, y no sólo máscaras más o menos útiles de "normalidad"?

Personalmente, lo dudo. Porque cualquier psicoterapia sin verdadero interés por la vida interior del ser humano, es decir, sin empatía y amor, me parece, en el fondo, tan vacía como la sociedad de la que forma parte.

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